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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

martes, 21 de marzo de 2017

DÉJAME CONFESARTE

¡¡Ah!! Cómo me gustas!!
Me gustas sin ton ni son.
Me gustas en mis mañanas pero conforme avanza el día, ese gusto por tí, se va convirtiendo en reverencia hasta que llega la noche.
La noche, ausente de tí y confidente contigo. Es cuando te siento más mío, como si perforaras mi pecho para adentrarte en mi alma. Y me doy cuenta entonces que me gustas irremediablemente.
Y te siento tanto entre mis sábanas y mis pensamientos que no te imagino si no escucho tu risa. Que no te sueño hasta que absorbo tu aroma.
Me preguntas que hay en tí que tanto me atrae. Y no tengo respuesta.
Eres tú en toda tu esencia, es por todo y por nada. Son tus risas que escucho sin oír, tus susurros que conozco sin hablar, tus abrazos que imagino, tu deseo que percibo.
¡Ah! Y como me gusta saber que tú sientes lo mismo.
Es lo que más me gusta, sentirnos el uno del otro, intercambiar las alas, regalarnos sueños, escribir historias de amantes más leales que fieles.
Me gustas cuando me introduces en tus fantasías y me conduces por ese caminar desvergonzado, tan tuyo. Ahora álgido, después tierno hasta encontrarme esa sonrisa pícara, perdida en mi memoria, rebuscando entre  mi corazón y mi intimidad hasta que encuentras la razón de esta atracción tan desmesurada como inacabada.
Y no sólo me gustas por estas andanzas tan tuyas, me maravilla que trás los juegos inconexos y lascivos, te conozco y me conoces mejor que nada, más que nadie. Una frase es el nexo para retomarnos por dentro y acunar nuestras distancias, encerrar nuestros miedos, sentirnos poderosos. Compartimos imaginación y pensamientos, confiamos el uno en el otro, inconclusos, somos y seremos un sin nombre y quizá un sin esperanza...y a pesar de tanto que me faltas...
¡¡¡Cómo me gustas!!!




domingo, 19 de marzo de 2017

CON MIEDOS

Hoy,es una nítida noche, el cielo es tan claro que distingo a la perfección el cinturón de Orión. Manu, me enseñó a reconocerlo. Esos tres puntos brillantes alineados en linea recta, casi equidistantes, parecen interpretar una coreografía. Me encanta observar este cielo. Aquí,se ve de otra forma, más lleno de estrellas, más arqueado. Se confunde con la negrura del mar en la noche.Los aromas a jazmín, la brisa silenciosa, los sonidos de las sombras, ya no me asustan. Respiro hondo y se que ya estoy aquí, que he llegado para quedarme, para hacer un hogar de este paraíso, para recuperar paz y tranquilidad, para comenzar a creer que los sueños están más cerca de lo que pensamos y que ser feliz no es cuestión de cantidad. Respiro, por fín, y no me ahogo, sonrío y no me estrangulo, miro a mi alrededor y veo luz y color. Ahora escucho y me oyen, hablo y no hay críticas y me vienen a la mente sólo proyectos, ganas, propuestas, aspiraciones por rehacer el abandono, por revivir de las cenizas. Ahora hay un lugar y soy capaz de imaginar un futuro palpable, sencillo pero completo. Entiendo a mi intuición, le sigo, respeto sus señales sin excusas. Comienza un nuevo año, nuevo ciclo, nuevos acontecimientos, hay muchos indicios, casi imperceptibles, son tan minúsculos como un grano de arena de esta playa pero, con cada leve inciso, me avisan de mi tiempo. Ahora sí y por fin he llegado para quedarme. Esta noche las estrellas brillan con fuerza, acompasadas con mis pensamientos, susurran, me dan la bienvenida. Esta noche me acostaré pensando en mañana y despertaré para continuar llenando mi vida de imaginación y de esperanza. Setenta días pueden parecer un instante y una eternidad al mismo tiempo. Setenta días ¿qué son en una vida? pero también puede ser millones de instantes de optimismo, miles de eufóricos segundos, centenares de sonrisas, decenas de exultantes momentos de luz y una sensación permanente de armonía en forma de melodías, charlas y miradas. Entre tantas sensaciones placenteras y tan nuevas para mí, se cuelan otras irremediablemente menos armoniosas, son pensamientos disonantes que no puedo eliminar de mi vida. Son las que siempre se han escurrido entre mis dedos impregnándolos de esa viscosa y oscura sensación que produce la culpabilidad. Mi actitud, a veces, recobra su estado natural y vuelvo a dudar y a tener miedos. Siento fracaso y pérdida y mi cuerpo enferma de impotencia porque sigo sin tomar las decisiones importantes de mi vida, decisiones que afectan a los que más quiero. No puedo amontonar la carga, simplemente tengo que deshacerla. Tiene que haber una forma, debo encontrar una salida para todos. porque mientras que no cierre las puertas, sentiré arrastrando mi culpa. Entonces, vuelvo a observar la noche y todos estos estridentes pensamientos se desvanecen, por un instante. Solo setenta días y ya consigo controlarlos. Este año va a ser intenso, permanente y cambiante, delirante y placentero, 365 días para compartir, un año para cerrar, definitivamente puertas, por fín.

domingo, 26 de febrero de 2017

AÑORANZAS



Me gustaría regalarte el cielo y la tierra. 
Envolverlo con un lazo de papel de seda y 
guardarlo, junto con todos tus sueños e 
ilusiones, en una mágica cajita de cristal.
Me gustaría regalarte todos los mantos
púrpuras de amapolas de cualquier 
mañana de primavera y el olor a jazmín y 
azahar de las tardes mediterráneas de 
verano. Me gustaría llenar un globo 
morado con toda tu infancia y dejarlo 
escapar a un lugar donde mantenga 
intacta toda tu inocencia. Me gustaría 
regalarte toda una vida de prosperidad, 
amor, amistad…. Me gustaría regalarte un 
viaje al país de nunca jamás donde todo 
puede ocurrir. Regalarte un millón de sonrisas y emociones que empapen tus ojos de alegría. 
Llenar tres mundos de música y pasos de baile, de historias para soñar y cielos azules para volar. Me gustaría regalarte una lámpara con tres genios y un deseo cada noche. Me gustaría ser omnipresente y omnipotente para protegerte de la sensación de fracaso y desesperación, borrar la impotencia y la desgana. Pero tan solo soy alguien que aprende cada día de tus imperfecciones y tus aciertos, que se levanta recordando ese insignificante detalle que cambia toda una actitud o esa frase para evitar lo que hoy,  no quiero recordar.  Tan solo soy quien disfruta de tus escritos, que aprende de tus consejos, que sonríe con tu sonrisa. Soy un día, oscuro y gris, y también el claro y luminoso. Añoro a mis tres corazones mágicos, a esos ojos curiosos y a las cabezas pensativas que siempre me descubren un nuevo mañana.  Soy una madre mortalmente defectuosa y lo único que puedo ofreceros es un abrazo cuando lo necesitéis, tonterías que os devuelvan las sonrisas, paseos y charlas, abrazos y manías, disculpas y promesas, conversaciones sin sentido y consejos a miles de kilómetros, renuncias, comprensión, aroma y brisas marinas de un hogar que siempre será vuestro, miradas cómplices, tardes de escuchas y pañuelos para limpiar las heridas, mantenerme firme ante las tormentas y derrumbarme de orgullo con vuestros triunfos. Tan sólo soy amor incondicional que nace desde las 
entrañas, una presencia permanente que subsistirá, desapercibida,  anclada en un rincón del alma, desde hoy hasta el resto de vuestras vidas y más allá.



jueves, 9 de febrero de 2017

28 NUEVES DE FEBRERO


28 nueves de febrero que suceden y encadenan toda una vida.
Los primeros tenían, en esencia, entrañas llenas de vida, aromas de bebés, comienzos ilusionantes y sueños compartidos.
Los siguientes, hasta 15, juegos, canciones, cuentos, películas de Disney, reyes magos, cuadernos y libros de texto. Ir mujer o volver madre, estar sola o marchar con familia, momentos difíciles, preguntas erróneas o respuestas incorrectas, tormentas, luces, sombras, ni contigo ni sin tí y, compartir sueños.
El resto hasta 27, se confunden entre bailes y películas, charlas, descubrimientos, el bien o el mal, acertar o equivocarse, hablar o callar, esperanza, impotencia, centrarse y volver a empezar, alegrías, fados, distopías, sueños de altos vuelos, inspiración, miedos, más indecisiones, sonrisas, encontrarse entre la barra de un bar y la atmósfera mágica de un búho, querer pero no poder, pensamientos sin sentido y dar sentido a la sin razón, intentar nuevos comienzos, reconocer el único fin que justifica todos los medios, continuar luchando, incluso contra nosotros mismos para perseguir y compartir sueños.
Y aquí estoy, plantada en el vigésimo octavo 9 de febrero. Se dice pronto y se vive casi en un suspiro. Desaparecieron, hace demasiado, los aromas de bebe, las películas de adolescentes, las idas y venidas a horas intempestivas, repasar lecciones y llorar en graduaciones. También se fueron los malos momentos de entonces y, con ellos, los buenos. Es cuando en el horizonte, apareció por fin la luz, la libertad y la serenidad. Porque ¿qué es la libertad sino una elección? La elección de continuar con quien todo comenzó un 9 de febrero. Ser libre para compartir incluso lo indivisible. Saber que asumes estar aquí, aunque no puedas más. Preferir levantarte, recoger los trozos y encontrar la esencia. Y sientes que siempre estuvo, que sí sabías el porqué de las cosas, aunque no fueran las que tú imaginabas. Y, eres consciente que la fuerza no es solo de uno, que la unión es indestuctible y los sueños son más intensos cuando se duplican y se comparten desde dos energías tan distintas como inseparables. Mi libertad es definirme con un solo sueño, reconocer, por fin, que siempre ha sido el mismo. Aunque pese, a pesar de renegar e imaginar otras vidas, elegí estar aquí y con ėl. Esta es mi libertad, compartirnos el uno con el otro. La inspiración y lo evidente. Elegimos, en definitiva, ser dos cuerpos erosionando juntos, como la roca intransigente que soporta la descomunal fuerza del mar y es esta reacción constante a no romperse lo que la convierte en acantilado único y especialmente indomable. Es esta misma esencia lo que hace que, 28 nueves de febrero después, nos encontremos como ese acantilado, sobrepasando nuestros erosionados cuerpos, traspasando las huellas que nuestras almas llevan marcadas, luchando, aguantando lo insoportable, férreos como la roca que se transforma en acantilado.
Y en este punto, estamos como comenzamos, solos los dos de nuevo, observando este mar Mediterráneo, entrelazando las manos y henchidos de emoción porque, como hace 28 nueves de febrero, tenemos todavía mil sueños que cumplir y mucha imaginación que compartir.

" Dedicado a quien tuvo libertad para elegir y se quedó a mi lado".




domingo, 15 de enero de 2017

AMAR TODA LA VIDA, ¿SE PUEDE?


¿Se puede amar toda una vida a la misma persona? El amor es inmortal pero envejece y se transforma. Por tanto, si este sentimiento se relaciona con la pasión y el enamoramiento, mi respuesta sería rotundamente, no se puede amar toda la vida a ninguna persona de esta manera. El amor que perdura es mucho más profundo y mucho menos cinematográfico, porque es real, es dormir con la misma persona unos días y otros, acostarse. Es despertar con una arruga más y una ilusión menos y aún así, sentir su aroma a tu lado. Es odiarle y preguntarte cómo es posible que haya pasado más de dos décadas junto a él y al instante plantearte qué harías si no estuviera allí. Es un paso adelante y tres atrás. Son tres regalazos, en forma de hijos. Es sentir que, en cada etapa de tu vida, en cada momento de tristeza y alegría, de mentiras y verdades, de broncas y caricias, no podrías haber soportado a ningún otro ser humano. Y es, de esta manera como yo llevo compartiendo, aguantando, riendo, llorando, odiando y amando a la misma persona desde hace ya demasiado tiempo. Parece muy aburrido ¿Verdad? Pero la monotonía también tiene su puntito de aventura. Sobre todo, si se envejece de manera distinta a como lo piensas. Porque, al igual que las arrugas, el futuro, no se planifica, por mucho que se intente, tan solo se vive aquí y ahora. ¿Quién sabe si habrá un mañana? De lo que estoy segura, que hoy, habrá alguna cana más que ayer, pero también habrá más sonrisas y más ilusiones, y es que, nuestras ganas de vivir aumentan directamente proporcional a los años que se cumplen y creerme que hoy voy a tener que tirar muchas veces de las orejas a mi dinosaurio particular e intransferible. La piel es el fiel reflejo de las emociones y, las nuestras, cada línea, cada camino, nos recuerda todo lo que tenemos en común y lo que nos queda por compartir.
Muchas Felicidades para mi compañero de fatigas, a mi quijote, al que me hace enfadar y reír con la misma facilidad, al que está a pesar de todo, el que permanece, a pesar de tanto...

sábado, 10 de diciembre de 2016

RECUPERAR SU ESPLENDOR



Miguel Delives escribió “no somos las gentes quienes reclamamos las cosas a un lugar, es el lugar quien nos impone la fuerza de sus cosas”.
Es esta sensación, la que yo sentí, cuando atravesé la cancela de esa casa con vistas al mar. Una puerta que llevaba décadas atravesando, pero nunca, hasta ahora, la sentí mía.
Quizá mi llegada fuera una coincidencia o quizá una premonición, pero una imponente luna, llena de colores púrpuras, henchida de luz, me dio la bienvenida. Y este grandioso espectáculo me acompañaba en los primeros días del resto de mi vida, entendiendo estas palabras como mucho más que una frase manida, es, literalmente mi nueva realidad.
Ese astro, sin luz propia, se desperezaba poco a poco, emergiendo de un mar azulado y carente de límites. Sentí pudor, al compartir con los dos protagonistas, ese instante mágico. Un astro distanciándose, línea a línea de su mar, dejándose ir, vacilante, para posarse sobre las aguas donde nace cada atardecer. Retraído al principio,va perdiendo, poco a poco, la timidez vespertina, hasta convertirse en Luna Llena, erguida y atrevida.
Mirando al cielo cambiante, entre pinceladas de rojos violáceos y anaranjados, disfruté de un paisaje imposible de plasmar más que en mi mente. El mar imponía su fuerza, su cadencia al son del reflejo de la luna, envolviendo la semioscuridad en su ímpetu y sus rumores vitales transformaban los nimios y múltiples detalles de cada día para hacerlos realmente únicos.
Por la ventana abierta divisé el momento, consciente que esta visión duraría apenas un suspiro. Una luna hincándose en las crestas de las olas para no olvidar su sabor. Los aromas húmedos, cargados de brisas marinas y de jazmines abiertos en la noche, reavivaban mis nostalgias, creando una armoniosa melodía. Cada nota de palpitante realidad, solapaba a la siguiente, impregnada de un implícito pasado, acomodando cada recuerdo en su justo lugar, cada rincón en su espacio, solapándose todos para recuperar el esplendor de antaño. Nuevos brotes de ilusiones renacían de aquellas risas infantiles, del aroma a bizcocho y arroz con leche, de charlas bajo las palmeras, o soñolientos graznidos de gaviotas. Empapados de alegría y calma, de felicidad e ilusiones, comenzábamos a crear sin destruir.
El tiempo parecía haberse detenido en aquella época de risas y griterío como si nada hubiera sucedido, pero todo era radicalmente distinto.
*************
Tan divergente, como estas aguas que me despiertan cada mañana y me adormecen cada noche, las que siempre me atrajeron hasta su vera, tan impertérritas como mutantes. Hoy encuentro un porqué a preguntas olvidadas en mis angustias. Todas ellas tenían respuestas, aunque no fueran las que yo esperaba.
Y la misma reflexión del inicio se mantiene inalterable al final. Es el lugar el que nos impone su fuerza y su rutina, la atracción de la luz, el aroma que nos llena los pulmones de aire limpio. Es, esta noche y esta luna, tan grandiosa como efímera, inconmovible, que al compás de las mareas, jura fidelidad a esta tierra de música y susurros, de óperas, siempre inacabadas.
Hoy, comparto mi esperanza y también mi espera, porque ahora no hay prisas ni pausas. Hoy, testigo de esta inmensidad, tomo conciencia de la insignificancia del ser humano, de lo efímero de nuestra existencia. Siento que ellos tierra y agua, perdurarán al mañana de los hijos de mis nietos y entonces, se repetirá esta misma sensación de extinción ante la eterna y armónica seducción de un mar inmenso y su luna, henchida de luz.

jueves, 25 de agosto de 2016

NUEVE MIL OCHOCIENTOS CINCUENTA Y CINCO DÍAS


23 Agosto de 1989.
Lo que nunca escuchaste.

Te acaricio con la misma incredulidad que hace 34 semanas. Te siento ahí dentro, tranquilo, seguro, flotando en mis entrañas. De vez en cuando, me das un toque, como diciendo: “estoy aquí, no estás sola en ésto”. Y yo respiro hondo y sé que somos uno, divisibles e independientes pero unidos por este milagro de la vida que nos ha elegido para entremezclarnos en esta travesía. Tengo mil sentimientos encontrados. Necesito dejar de imaginar tu sonrisa para oler tu aroma, acunarte, susurrar esa nana de la abuela, pero, hoy, ahora, no quiero dejarte marchar, ni compartirte con nadie, ni que nada te entretenga, excepto el ronroneo de nuestros corazones soñando al unísono. Todo tiene un principio y un final. Hoy terminamos de imaginarnos, mañana nos conoceremos. Hoy termina una forma de sentir para comenzar un nuevo vivir mañana. La lucha, entonces, no tendrá tregua, no habrá marcha atrás. Así que, disfrutemos esta noche de sentirnos un solo corazón porque a partir de mañana tan solo podremos compartir el resto de nuestras vidas.


24 Agosto de 2016.
Lo que te queda por vivir.

Aproximadamente, 9.855 días, entre bisiestos y enteros que han pasado como un suspiro, un cerrar y abrir de ojos. Las nanas ya dejaron de ser susurro y las risas se solaparon con los suspiros y los llantos. Es el tiempo, que no para de andar primero y correr después, sin mirar atrás. Son los recuerdos, que se pueden sentir al trasluz de la ventana para rememorar cómo has llegado hasta aquí. Es la vida, que continúa regalándote instantes cada vez más preciados y, sin prisas pero sin pausas, vas llegando a tu lugar. Es la lucha para mantener tu esencia, ésa que te pertenece tan sólo a tí, ésa que te hacer ser como eres.
Me parece que fue ayer cuando tan sólo eras esperanza e imaginación. Será que, a pesar de tanto, siempre serás las dos cosas.
La lucha ha empezado y no hay tregua pero tus ojos continúan brillando, tu viaje sigue regalándote gentes, lugares, instantes. Así que, por lo que a mí respecta, disfrutemos esta noche de sentirnos entrañas porque, a partir de mañana, tan solo continuaré compartiendo contigo el resto de tu vida. Estés donde estés, siempre navegaremos en la misma dirección.


Dedicado a mi hijo Manu.



miércoles, 10 de agosto de 2016

UNA INVITACIÓN

.
Te invito a una noche a mi lado.
Te invito a quererme sin causa aparente,
a perderte entre las sombras y adivinar las formas de mi cuerpo.
Si te quedaras con ganas de más,
te invito a encontrar la melodía que te lleve hasta mis entrañas,
a hechizarte entre mis susurros y mis espasmos.
Y si después, necesitas saborear nuevas texturas,
te invito a que te quedes.
Con tus alas y mis caricias.
Te propongo jugar a querernos, a buscarnos.
A olernos, a robarnos abrazos insistentemente.
A encontrarnos o no.
Ahora frío, ahora templado,
hasta abrasarte en ese recodo al que nadie llegó.
Es una invitación sin ánimo de lucro,
ni pretensiones importantes,
No es proposición, ni promesa,
Tampoco obsesión, ni locura.
Es simplemente un ofrecimiento,
mi sonrisa para jugar con tu melancolía.
mi esperanza para ahogar tus miedos,
mi ser para soñar despierto,
mi locura para vivir con pasión desenfrenada,
mis miedos para sufrir con dolor desmedido,
mi piel para sentirte hombre.
Más si no puedes o, simplemente, no quieres saltar,
entonces te invito a que me pienses y me sueñes.
Y así, cuando la luz de la mañana ilumine
el reflejo de tu rostro agotado,
sepas, que, quizá por miedo,
quizá por desidia, rechazaste la única invitación
a abrazar,
a reír,
a luchar y cambiar lo inamovible.
No la pierdas, nunca se sabe...
El camino es largo y pedregoso.
Puede que algún día,
en ese encorsetado mundo tuyo,
seas capaz de amar un imposible
y seas feliz recordándome,
o desgraciado imaginándome.

jueves, 21 de julio de 2016

SIN MIEDO A CAER


Frente al espejo no comprendía cómo pudo convivir con ella tantos años. Su expresión, su cara, su manera de encarar la vida...
¿Cómo tardó tanto tiempo en ver la descarnada realidad? Intentaba recordar si hubo algún punto de inflexión, un detonante que les separara tanto. Pero nunca fue consciente de la diferencia abismal que les mantenía unidas. Si una quería arrancar, la otra frenaba. Si paseaba una, trotaba la otra. Si quería ayunar, la otra atiborrarse. Si una necesitaba exponerse al sol de la mañana, la otra esconderse. Nunca existió un término medio. Una proponía y la otra disponía. El carácter dominante prevalecía siempre a la imaginación.
- "¡Qué maravilloso sería si…!" - Imaginaba una.
- "Espera una mejor ocasión. Mejor no arriesgar".- Disponía la otra.
Las dudas y los miedos,  siempre presentes en la  historia de la humanidad, han sido utilizadas por los controladores de mentes para dirigir cuerpos asustados y mentes mutiladas de libre albedrío. Los indolentes establecían reglas que mantenían impertérritos a sus fieles seguidores, autómatas, sin tiempo que gastar, olvidando que alguna vez  creyeron en sí mismos. Y ella formaba parte de esa casta. Y una, siempre se dejó llevar. Escuchó y aceptó. Las incógnitas y los temores a lo desconocido, quedaron escritas en el cuaderno de los olvidos. Subrayado con tinta roja todo aquello que pudo hacer, con tinta verde  lo que pudo ser, con azul todo aquello que solía imaginar. Y aquellas hojas se cerraron a cal y canto. Hasta hoy.
Aquella mañana tuvo un sueño tan nítido, que tuvo que pellizcarse cuando despertó. Y en aquellas páginas, impregnadas con desterrados sueños, escribió un nuevo párrafo:
- “Nunca más renunciaré a mis sueños. No consentiré más condicionales, esos que  nunca serán presentes,  ni pasados, ni futuros, porque los quizás, incluso los probables, mueren sin nacer”.
Frente al espejo, la otra se oscurecía con la llegada del alba. Recordando las veces que había retrocedido al primer paso, sin llegar ni siquiera a entrar, comenzó a vestirse de guerrera. Los ojos de quien le había controlado, se cerraban y la que, durante media vida, salió por la puerta de incendios para no dar explicaciones, sutilmente, tomaba fuerza. Las excusas para justificar a los demás todo lo que ella le imponía, perdieron fuerza.
Ella tuvo EL SUEÑO donde el río crecía para desembocar en el inmenso océano y convertirse en marea. La vida se compone de instantes infinitos que te recomponen el espíritu. La vida son pálpitos y espasmos. Es reír y llorar de emoción. Es amar hasta agonizar. Es levantarte por la mañana y entregarte en cuerpo y alma. Es intuir y seguir tus premoniciones. Es creer y luchar. Es levantarse temblando de terror y caminar.
Aquel sueño derrotó a esa otra personalidad que la encarcelaba. No era importante quién era el artífice de aquel despertar de los sentidos. Lo importante, era su nueva actitud y su forma de encarar los problemas. Con un lápiz de labios de color rojo, tachó con un "X" , su reflejo y en un lateral del espejo escribió: “Estás muerta y enterrada”.
Dejó de temer a la derrota y esto significó el  final de la que siempre controló su indecisión.
Por última vez  se despidió del cristal que siempre reflejó su otra imagen  y fue cuando ella comenzó a ser.
Se soltó la melena, se calzó los zapatos de tacón y con una expresión poderosa y seductora rompió el espejo en mil pedazos.

viernes, 6 de mayo de 2016

MI VIAJERA


Esta vez no vuelve a casa por Navidad.
Esta vez, vuelve para luchar por su sueños. Para escuchar a su inspiración. Vuelve a pesar de todo, a pesar de tanto.
Allí ha dejado un pedazo enorme de su corazón, amigos, independencia, soledad elegida, trabajo.
Allí siempre quedará esa parte que nunca muere, que siempre le recordará de lo que es capaz. Colores y aromas, un río que se transforma en océano y miedos transformados en osadía. Una ciudad con sabor a sal y no, conquistada paso a paso, por calles tan difíciles de subir como su metamorfosis. Y por fín llegó a la cima, abrió el alma y se llenó de brisas marinas. Allá, donde se vislumbra el final del agua dulce, donde las corrientes se transforman en océano, se descubrió a sí misma.
Por eso, sé que la decisión tomada, es un sacrificio enorme. La fe en su futuro, inmensa.
Mientras descendía, por última vez, las escaleras de madera, sentí su silencio a gritos, su tristeza hiriente al despedirse de esta experiencia que tanto ha significado. Aunque las entrañas de madre me pedían, a gritos consolarla, sabía que no era aquella niña que necesitaba el abrazo de una madre. Necesitaba despedirse en soledad. Apreté los puños y me mantuve, como siempre, en la retaguardia, presente, para que ella supiera.
Consciente de lo que implica su decisión, estoy orgullosa de mi cabeza pensativa, mi heroína, valerosa, perspicaz, independiente.
Ahora ya está en casa, aunque tan solo, de paso. Porque, todos hemos pasado de estar en espera a esperanzados ante una nueva etapa a punto de comenzar. Cada uno encontraremos por fin, nuestro espacio y compartiremos, como siempre, nuestras lágrimas y nuestras tristezas, nuestros miedos, nuestras alegrías, compartiremos y disfrutaremos nuestros sueños. Como lo hicimos ayer y como lo haremos mañana. Desde la raíz hasta la flor, irradiamos la misma esencia, nuestra verdad, ese tronco sólido y poderoso que surge cuando menos lo esperamos.
Y hemos aprendido a no esperar, a nadar contra corriente, a no desperdiciar ni un solo instante de nuestras maravillosas y valiosas vidas.
Hoy comienzas a escribir una nueva página con un encabecimiento; vocación, talento y decisión.
Sigue caminando, sigue creyendo en tu futuro y no olvides que, las sonrisas de los que te quieren, te acompañarán allá donde vayas, mi viajera.

sábado, 30 de enero de 2016

LOS ADIOSES

No hay una despedida semejante a otra.
Las despedidas son mucho más que un adiós, son un hasta siempre o hasta nunca.
Porque pueden ser un quizás o un para siempre, un suspiro o un respiro.
Porque hay adioses que son tan sólo una espera y adioses para nunca regresar.
Desesperantes adioses, imperceptibles o intuitivos.
Algunas veces te despides con la razón a pesar de la resiliencia del corazón.
Otras son más querer que poder.
Y, de repente, a cada despedida le dibujas su cara, convirtiéndose en "mis adioses".
Algunas te roban una nostálgica sonrisa. Otras, un agónico recuerdo. Infinitas emociones para interminables separaciones. Ternura, impotencia, descanso, dolor, ansiedad, recuerdo, angustia, esperanza, alegría o desconcierto.
Pero hay una despedida que supera a todas. La más dolorosa. Aquel de ida sin retorno.
El último adiós.
Agonía que se multiplica, al saber que pudo ser "un hasta luego", "un te espero" o "a tu vuelta, aquí estaré".
Cuando sabes que tus adioses y los suyos nunca se correspondieron y reconoces el silente y callado vacío de las despedidas, tan atronador que ensordece las lágrimas.
Es en ese instante, cuando el dolor del adiós es tan trágico como inalterable.
Es en ese instante, cuando prefieres llorar a un muerto que a un vivo.

lunes, 4 de enero de 2016

CABALGATA REYES MAGOS, Mágica, inmortal.

A raíz de la noche de Reyes Magos el próximo 5 de Enero en Madrid, en la que la alcaldía de la capital manifiesta organizar una cabalgata "menos religiosa", sentí la curiosidad de buscar en la Biblia algún pasaje relacionado con este acontecimiento. Encontré en el evangelio de San Mateo un versículo denominado " La adoración de los Magos", que adjunto a esta humilde opinión que paso a exponer.

A las personas que organizan estos festejos, no se les debería olvidar que, quieran o no, La Cabalagata de los Reyes Magos es, además de una tradición mágica y plagada de fantasía para los niños, por encima de todo, un acontecimiento religioso representado en la Biblia.
Si algunos de estos "eruditos" que parecen saber de todo, por simple curiosidad hubieran leído el pasaje, encontrarían, como lo he hecho yo sin ser practicante, el paralelismo absoluto en la manifestación de las cabalgatas. El camino a Belén, la luz de la estrella que guía, los regalos que portan a cada niño Jesús representados en la inocencia de nuestros pequeños.
Así que, concejales de festejos, tenientes de Alcaldía y Alcaldesa, dejen de interpretar las tradiciones. Dejen de justificar con que hay que involucrar a todos los niños de todas las religiones. Cada doctrina tiene su ritual y cada fervoroso creyente la respeta. Hagan lo mismo. Les guste o no La Navidad es la interpretación durante 2016 años de la venida del niño Jesús a la tierra para la comunidad cristiana. No tiene otro sentido. Respeten la adoración de nuestros reyes magos como son, personajes biblícos.
Si quieren inventar una fiesta más laica, organicen otro festejo en cualquiera de los 364 días restantes del año y no se excusen en la inocencia de los niños para tergiversar y manipular la noche de Reyes, por favor, no nos la toquen.
Nuestros niños, los que viven aquí, aunque hayan nacido en otras culturas, no tienen rechazo a una Cabalagata llena de luz y fantasía. Los no creyentes la vivirán como una fiesta mágica, llena de color y melodías. Los niños que conocen la historia, creerán a pies juntillas, que estos Reyes Magos, un año más, son aquellos inmortales que llevaron oro, incienso y Mirra al portal de Belén y dormirán, ansiosos, imaginando tres camellos con sus tres pajes, que viajan directamente desde un portal guardado por una mula y un buey, para dejar en sus casas sus regalos, como lo hicieron en el pesebre.
Este año alguna madre tendrá que inventar una historia cuando su hijo de 5 años, al ver una Reina Maga, le pregunté:
" Mama, ¿ y esa señora que se ha colado en las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar quién es? "...


Para los que, como yo, no conocen la Biblia, os dejo el pasaje al que hago referencia.

Según el evangelio de San Mateo (versículo 1 al 12 del capítulo 2)

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

Jesús nació en Belén de Judea cuando gobernaba el rey Herodes. Y he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, preguntando:
- ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque al ver su estrella en el oriente, hemos venido para adorarle.
Cuando el rey Herodes oyó ésto, se turbó, y toda Jerusalén con él.
Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Ellos le dijeron:
- En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta. Y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los gobernadores de Judá. Porque de tí saldrá un guiador que pastoreará a mi pueblo, Israel.
Entonces Herodes, llamó en secreto a los magos, e indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo:
- Vayan, y averigüen con diligencia acerca del niño; y cuando lo hallen, háganmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría.
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

martes, 29 de diciembre de 2015

CARTA QUE NUNCA ENVIARÉ


La Carta que nunca te enviaré:

A veces me pregunto qué pasaría, si me saltara todas las normas y gritara a los cuatro vientos esta obsesión mía por tu aroma a salitre, la textura de tus mejillas, tu voz y tu manera de sonreírme entre las gentes.
Me pregunto qué pasaría, si fuera capaz de dibujar tus ojos penetrantes en lugar de sus miradas monótonas, tu pelo caracoleando por tus hombros desnudos en lugar de sus sombreros envueltos en aire. Tu sonrisa altanera, en lugar de sus poses convencionales.
Si pudiera plasmar tus manos revoloteando en mi barbilla y esa sonrisa recién amanecida. Pasear al mundo tu nombre, exponer tu alma, la que reflejas con tus actos y tus encantos.
Si pudiera cogerte del brazo, con tu sombrero de paja y tu vestido esmeralda sin escondernos al mundo. ¿Sabes que, en ese instante revelador, sería el hombre más feliz de la tierra?
Pero antes de hombre y enamorado, soy marido, padre, hijo, artista...y después, soy lo que me permiten ser.
Pero estás y no; inalterable, recreo tus pinceladas en mi mente. No necesito dibujarte, cierro los ojos y me alimento entonces, recordando la cálida luz de tu melena caoba, más inspiradora que los rayos del sol bañándose en el mar azul y tu sonrisa, que me inspira cuando las ideas no concluyen. Tan sólo tú comprenderás su verdadero significado.
Todo te lo cuento y nada.
Nuestras voces vacías se llenan de vida a través de tu mirada, tan sutil como tu paciencia, tan auténtica como la arena blanca que esconde nuestros encuentros.
Tú, mi verdadera inspiración, entenderás lo más importante de este retrato. El día, venal e inmaculado, esconde tras ellas, la esencia de la pintura. Mi alma que es tuya. Nuestro refugio, personal e intransferible.
Tú eres el aire que mueve las mareas y la arena que calienta mis lienzos.
Tú estás y permanecerás.
Si yo pudiera alterar las normas y abandonar esta vida. Si volviera a nacer, elegiría tu cuerpo y conquistaría tu alma de nuevo. Volaría hasta donde tu habitas para pintar cada línea de tu piel. Eres mi inspiración y mi lamento, auténtica y atronadora. Mi insensatez, mi locura, mi secreto mejor guardado.
Cambiaría mi mundo de normas y obligaciones por juguetear entre tus aromas, sin dudarlo.
Renacer juntos, vivir intensamente por fin, todo aquello que imaginamos.
Si pudiera dejar de ser quien soy, me perdería entre los retazos de luz que, dando color a nuestras madrugadas, me transportan a esa vida que se me escapó contigo, a esa que imagino cada noche y anhelo cada mañana.
Si pudiera ser tan sólo Joaquín, dibujaría espejos que reflejaran tu cintura, pintaría tu cara recién levantada y tu cuerpo, acurrucado entre mis brazos, susurrando versos entre luces de bohemia y bailando melodías hasta el alba.
Si pudiera traspasar el tiempo, amor mío, rompería todos los moldes de convivencia para revivir contigo.
Pero posiblemente el Hombre, no sería capaz de amarte con la intensidad que lo hace el Artista. Posiblemente al Hombre no le entregarías tu alma, ni le regalarías tu imaginación.
Quizá algún día tenga los arrestos de gritar al mundo mi única verdad, de confesarte mi dependencia.
Mientras espero ese día, esta carta es la única manera de mostrar lo indemostrable.
Siempre en mis pensamientos y tuyo.
Sorolla y sobre todo, Joaquín.



NOTA AL LECTOR: Esta historia es absolutamente ficticia. Este pintor valenciano, uno de mis preferidos, impresionista del XIX, es uno de esos artistas que me hacen preguntarme ¿ y si la inspiración de sus cuadros escondiera algún secreto inconfesable?...




martes, 13 de octubre de 2015

ESE REFUGIO PERSONAL E INTRANSFERIBLE



Sintió un frío invernal aquella calurosa noche de agosto.
En un sólo instante, se transportó a ese lugar sin nada, profundo y oscuro, lleno de silencios y miedos. Aquel reducto, de textura y olores ácidos, había conformado la inmensa mayoría de sus días y sus noches. Un rincón impenetrable, sumergido en la indigencia que produce el dolor de la pérdida.
Pero, inconscientemente, miró la fotografía que arrugaba entre sus llorosas manos. Observaba, a miles de kilómetros de distancia, el cambio de su sonrisa, abierta, espontánea como siempre, y al mismo tiempo, diferente, impregnada de madurez.
Sus ojos hablaban con esa intuición femenina que siempre le caracterizó. Esa mirada expresaba con más claridad que mil frases. Los pequeños remolinos de su flequillo, sinuosos, caían sobre sus sienes, mecidos por el vaivén del viento, entretenidos en cautivar. Su cuello alargado, como queriendo traspasar el horizonte, quería más. Saltar lejos, atrapar los sueños y madurar dentro de sus historias.
La lealtad a unos principios, esa tozuda constancia por cambiar y la facilidad de expresar todo y nada, consiguieron alumbrar la opacidad. Y como una cosa lleva a la otra, lo que comenzó siendo un nítido rayo de luz , fue creciendo lento, pero constante, hasta que otro rayo se cruzó en su camino. Empatizando con la soledad que allí imperaba, decidió quedarse para cambiar aquel rincón inerme. Y vaya si lo cambió. Donde antes había oscuridad, ahora existía un cielo estrellado donde acariciar los sueños dormidos.
Se había ido pero estaba, siempre permanecería.
La calidez estival le devolvió su recuerdo. Comprendió que así nacen los verdaderos refugios, los que se comparten para siempre, esos donde sentirse seguro, los que conforman el verdadero sentido de la vida. El refugio era su sonrisa, esa que siempre templó su alma. Encontraría la calma de nuevo cobijándose en esa mirada que tan sólo los soñadores comprenden, capaz de transmitir todas las sensaciones a través de su recuerdo. Sus melodías eran el lugar atemporal para guarecerse de la realidad. No había un principio, ni tampoco un final. No existían llaves que cerraran estancias y comprimieran ilusiones. Sólo el bastión donde entrelazar corazones y almas. Sin pensar en un mañana, tan sólo experimentar ternura y armonía, pasión y esperanza, imaginación y desenfreno.
Habían encontrado su morada, por fin.
La salvación que produce la libertad. El hogar que se guarda en un bolsillo, bien cerquita del corazón y te acompaña allá donde vayas.
Entonces se sintió más cerca de ella que nunca. Imaginó las olas caracoleando en el océano Atlántico y supo que ella estaba en casa.
Por fin, le hizo el regalo más grande, el milagro de solapar dos corazones y respirar esas entrañas que siempre compartirían, entrelazar sus vidas, latentes y pasionales para encontrar el infinito, tan personal como intransferible.

miércoles, 29 de julio de 2015

PARA TÍ, ¿QUÉ ES LA FELICIDAD?


¿Qué es la felicidad?
Infinitas respuestas, como los instantes que conforman una vida.
Es una percepción, sutil a veces, imprevisible otras y, casi siempre, furtiva y espontánea. Aparece y desaparece, nunca permanece mucho tiempo.
Es el sentimiento que genera más impotencia, es una lucha constante por permanecer. Enloqueces y desaparece. Te acomodas y desaparece. Estás y desaparece...
Es confusión y desesperanza, adaptabilidad y comunicación. Locura y pasión. Desconocimiento y valentía. Tabú, pensamientos impuros, desorden. Corazón sin compromiso. Es creatividad, pasión, fantasía . Es compartir. Melodías en la madrugada, atardeceres de charlas inconexas. Descanso y tranquilidad. Bendita paz inmune a la melancolía.
Cerrar los ojos , imaginar tu lugar, abrirlos y encontrarlo. Tu espacio, tu hogar, el aroma de las flores que plantaste en primavera, los nuevos retoños, la siesta bajo las palmeras, los abrazos, los suspiros, y ese cosquilleo que recorre todo el cuerpo.
Es un portazo, deshacerse de esa puerta desvencijada para abrir aquella ventana que inunda de luz y melodías ese momento.
Respirar profundo y sentir la energía inundando cada arteria. Llorar de emoción, reír a carcajadas. Un destello de locura, fugaz, infinito...
Es no necesitar, ni consentir, ni adaptarse a ningún medio, excepto el que te haga sentir viva. Esencia, cambio, fuego, transformación. Sin rencores, sin compromisos, sin conciencia.
Saltar al vacío y disfrutar con la sensación de no respirar.
El sueño de una noche de verano, convertido en verdad, aunque sólo sea un segundo. Contar caracolas, acariciar la brisa marina, sentir la fría arena de la mañana y mimetizarse con las olas de mi mar Mediterráneo.
Es esa sensación, personal e intransferible, que permanecerá para siempre en el corazón, alimentando los más tiernos recuerdos, sintiendo que vale la pena esperarle en otro atardecer, aún sabiendo que durará tan solo un instante.