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Mostrando entradas de noviembre, 2011

UN PÁLPITO

Aquellos últimos meses, la voz sonaba más fuerte que nunca, era casi constante.
Comenzó susurrando tal o cual cosa:"deberías marcharte de aquí"; "Cuidado con la escarcha"; "coge otro coche"....Frases absurdas, sin ningún sentido. No supo muy bien, en qué momento, a la voz le acompañó una inquietud. En alguna parte de sus pensamientos, los lamentos insistían sin sentido, frases cada vez más abstractas que impregnaban a la atmósfera de un misterio alarmante. No les escuchaba, tan solo les intuía, con recelo: "hay mucho dolor"; "cuidado con la mochila".En esos instantes rechazaba la idea de escuchar a su intuición. Casualidades que se apoderaban de una consciencia inflada como un globo de miedos, oscuras predicciones que tan solo existían en una imaginación desbordante.
La conversación con Adriana no le tranquilizó. Sí, era una gran profesional. Claro, que había tratado casos verdaderamente serios. Por supuesto que confiaba en su buen hace…

LA FUERZA DEL CARIÑO

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LA FUERZA DEL CARIÑO

Se despertó sobresaltado, como si una piedra le oprimiera la boca del estómago. Sintió escalofríos y se acurrucó en su cama, fría y solitaria como él.
A través del ventanal, vislumbraba una luna llena entre las ramas más altas del viejo sauce. Incluso el nombre del inmenso árbol formaba parte de su desgracia.
El sauce llorón, con sus ramas alicaídas, desganadas, sin fuerzas para erguirse hacia el cielo, era una estampa de todos los acontecimientos sufridos esos últimos meses.
Estaba desbordado por la impotencia, agotado de tantos lamentos, incapaz de evitar el llanto. Apretó con sus manos las sienes para expulsar todos aquellos recuerdos, cerró los ojos. Intentó vaciar sus pensamientos,deshacerse de ellos como quien se despoja de un abrigo ajado y roto. Tenía que encontrar una salida pronto o su vida se marchitaría sin remedio.
Entonces fue cuando escuchó aquella melodía, suave, penetrante. Sentado en su cama, agudizó sus sentidos. Las ramas del viejo sauce se bala…