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Mostrando entradas de junio, 2012

EL DESPERTAR

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Aquella mañana despertó ojerosa, como casi siempre. Las articulaciones de todo su cuerpo exigían el sueño que noche tras noche se le negaba y como era habitual, tan solo deseaba que anocheciera otra vez para poder despedir otro día. Pero aquella ocasión, notó algo distinto en su mirada, un alo de luz, un brillo de esperanza. Y por primera vez reconoció su realidad. Inmersa en un sueño cíclico, rutinario del que no podía despertar, deambulaba por ensoñaciones de tiempos que nunca existieron, secuencias de pensamientos negativos, de quejas sin luchas, constantes búsqueda de culpables, inconsolables llantos de derrota, energía ingente derrochada en imposibles y la capacidad inagotable de generar, día tras día,amargura. Mientras repetía una y otra vez la estructura onírica de su existencia, comenzó a despertar lenta y pausadamente, su respiración se aceleró con los primeros rayos de sol iluminando su rostro.Y por primera vez observó en el trasluz. Allí nunca existió ningún espejo, ningún …

CUENTA LA LEYENDA......

Cuenta una leyenda la historia de un delfín-hombre que amaba su libertad por encima de cualquier otra cosa. Cuentan, que en noches de novilunio, noches oscuras y cerradas, noches donde desaparecer entre la negrura de la luna, era sencillo, el delfín se convertía en hombre. Ahora, el hombre-delfín se confundía entre la opacidad nocturna y, al igual que los gatos pardos, él, pasaba desapercibido, entre los cambiantes y tortuosos humanos. Al tiempo que sus pulmones respiraban el viciado aire, se ocultaba en un cuerpo, percibía sus sentimientos, sentía sus angustias y fascinado por sus pasiones, agotaba su mundo de una noche. En estos noctámbulos escarceos, siempre cerca del puerto para no olvidar donde residía su libertad, recorría el mismo antro apestado de identidades desconocidas y, sentado cerca del malecón, escuchaba la llamada de la olas rompiendo en aquel espigón que tan bien conocía. Su rasgo más humano, le conducía hasta cuerpos enmascarados con disimuladas sonrisas, percibía …