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Bienvenido a un mundo de valientes liderado por cobardes.
Manuel Carbajo Bueno.

viernes 10 de febrero de 2012

INTENTANDO RECORDAR


No se muy bien si me despertó el inesperado volantazo o el bache inevitable sobre el asfalto rugoso.
No es que el conductor fuera inexperto, era más bien aquella noche tan oscura como mi karma. Ni una sola estrella iluminaba la carretera angosta y deprimente. Recordaba tanto a mi vida taciturna y enervante.... La mirada perdida se hundía en la oquedad de un asfalto tan negro como mi suerte,tan imperceptible como mi futuro. Un futuro que intentaba avanzar con aquel autobús adentrándose en la niebla cada vez mas densa, a cada metro más ciega .
No se muy bien cómo pasó. Nunca creía confundir la sonrisa sincera de la risa histérica,el llanto desconsolado de las lágrimas de cocodrilo. Pero tanta seguridad en mis posibilidades y en mis capacidades me llevó a ser pasto de la venganza, a creer en palabras vacías, a vivir con la más cruel de las mentiras.
No se muy bien como llegué hasta allí,deambulaba hacia el desconocimiento en un autobús de obsoletos asientos, ajada carrocería y con pasajeros, envejecidos unos, desvencijados otros, pero todos tan perdidos como yo. No parecían demasiados, aunque a muchos tan solo los percibía en la penumbra de la noche. Reflexivos, adormilados o simplemente extraviados en sus pensamientos, parecían perderse con la ausencia de sonidos y la desconocida profundidad del paisaje.
No se muy bien cuando o donde pararían esas cuatro ruedas, si sería de noche siempre o en algún momento saldría el sol. Los vaivenes esporádicos provocados por las curvas y los carraspeos del cambio de marcha parecían ser el único bullicio. Intentaba percibir algún bostezo o escuchar alguna melodía sin conseguirlo.
No se muy bien cuánto tiempo tardé en volver a conciliar el sueño entre pensamientos y reflexiones."Ya me despertaré mañana y averiguaré mi destino",pensé y caí en un profundo sueño, sin miedos, sin claros ni sombras.
Y en mis sueño sí había luz, una luz brillante, llena de esperanza que me permitía ver a mi gente, aquella que me acompañó en los difíciles momentos, a la que abandoné por la aprobación de los desconocidos, por promesas vacías. Y al recordar la soledad del éxito y la podredumbre de la caída, recordé el agua tibia de la bañera antes de caer en un provocado sueño.
La luminosidad se transformó en opacidad, el cielo se cubrió de nubes para albergar sus llantos que, convertidos en infinitas gotas de lluvia anegaron al sol. Sus lamentos eran truenos ensordecedores como una opera estentórea.
No se muy bien cuando sentí aquel autobús mas comprimido, cuando mis manos reconocieron la proximidad de la madera recién cortada o mi olfato percibió aquel aroma a tierra mojada.
No se muy bien por qué tan solo puedo recordar el último traqueteo del autobús, perdido en un camino a ninguna parte,ese último instante de claridad, aquella única percepción de otras compañías solitarias. Y la madera convirtiéndose en partícula etérea y la tierra mojada en brisa marina. Escuché mi primera canción de amor, mi primer beso,el abrazo de mi madre, la risa de mis amigos.....
Ahora vuelo allá donde los horizontes y los océanos dejan de ser redondos, donde no hay perspectiva.Intento despertar de mi viaje onírico pero solo siento el susurro de la nada, solo escucho el eco de una voz cansada pero melodiosa que parece repetir los mismos versos que yo recité en otras despedidas:

"Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ..." (Alfonsina Storni; Adios)

sábado 21 de enero de 2012

LA VIDA DE LOS OSADOS


La vida, a veces, es caprichosa y no quiere darte aquello por lo que tanto has luchado. Otras es envidiosa y a pesar de escalar hasta la cima más alta, de respirar, por fín, aire limpio, te arrebata ese lugar donde reside la felicidad. En algunas ocasiones se acomoda en la monotonía de mañanas y noches, finge regalarte un susurro, una mirada, pero tan solo te aleja de tu historia, te amordaza el corazón, esconde un momento, anega una mirada.... y permite que pases de largo. La vida es cruel, insensible, te regala el libre albedrío. Deambulas sordo, ciego, cojo y manco, consigue que veas sin mirar, que oigas sin percibir. Cruces de sonámbulos. Caminos paralelos, rutas entrecortadas, viajes sin destino donde tan solo se percibe un pequeño destello.
Pero a veces ocurre que, un diminuto centelleo, aviva una premonición, una corazonada, un presentimiento y alguien lo visualiza y se lanza al vacío, y ese alguien se enfrenta, con miedo, a lo desconocido, percibe un nuevo aroma, intuye esa mirada perdida y.....DECIDE.

Decide desviarse del itinerario programado.
Decide abandonar la senda y aventurarse en la espesura del bosque.
Decide enfrentarse a la vida, a la misma que envidia, que manipula.
Y descubre nuevos comportamientos, osados, disonantes, diferentes.
Vislumbra horizontes de ilusiones infinitas.
Elige entre una suerte de infortunios o afortunados éxitos.
Cada día impredecible, cada instante único.
Y como el que espera desespera, despierta de su letargo y rompe el último candado.
No mas pasos rectos, ni puertas transparentes.
No hay marcha atrás, juega con los valientes que arriesgan, acompaña a los inconformistas que se adentran en mundos ocultos, bucea a pulmón abierto hasta sumergirse en insondables profundidades.

Y a pesar de que no todos los que buscan encuentren la salida. Aunque muchos, se desorienten en el camino, se ahoguen en las dificultades, continúan arriesgando, luchan y nunca serán perdedores. Impulsivos, de sangre caliente, continuarán saltando al vacío, imprudentes y temerarios con la convicción de que si otros osados lo han conseguido, ellos audaces, lo conseguirán también.
¿El secreto?
Confianza en sus capacidades.
Perseverancia ante el fracaso.
Entereza para enfrentarse a la rutina.
Paciencia hasta romper los moldes.
Sacrificio para saltarse las nomas.
Y creer en su suerte...........

Yo añoro nadar contra corriente.
Desde este márgen del río, oscuro, brumoso, monótono, animo a ese alguien intrépido a cruzar a la otra orilla.
Espero disfrute del placer que confiere la libertad de ser uno mismo, por encima de criterios preestablecidos, sin eufemismos, ni circunloquios, percibiendo un cielo limpio, azul, transparente que permite al valiente descubrir nuevos mundos, capaz de conmoverse sin fingir ser quien nunca será.
Cada mañana, despierto en el risco, observo la corriente,aguardo algún momento de menos crecida y confío en reunir las agallas suficientes para saltar desde el escollo.
Y, cada noche es más cerrada que la anterior.
Hasta ahora solo he sido capaz de imaginar y soñar, pero no pierdo la esperanza porque no hay nada más poderoso que un corazón persiguiendo una convicción.

jueves 12 de enero de 2012

UNA VOZ Y UNA MELODÍA ÚNICAS

Las personas te regalan momentos irreemplazables. Mi agradecimiento infinito a una nueva amiga blogera. Entré en su blog y descubrí esta mágica voz que quizá algunos conoceréis por el concurso de Tele 5. Otros, como yo, os enamoraréis por vez primera de su melodía, de su entonación, de su manera de expresar y de cantar. Recordad este nombre tan corriente, sin presentaciones ostentosas: Sebastián Ramírez. Lo cierto es que tampoco necesita mucho más que ser escuchado y llegar hasta tu corazón.





Soraya, gracias por el descubrimiento.

sábado 17 de diciembre de 2011

UNA BIENVENIDA



Época de buenas acciones, momentos para disfrutar, instantes arropados de emoción. Deseos y peticiones, un inmenso árbol con sus luces de colores y la luminosa estrella que te guía hacia un mundo mejor.
Sí, llegaba la época del año en la que preparaba todo su entorno para recrear hogar, calidez, unidad. Olores a incienso y lavanda, música cálida y armoniosa, centros de flores rojas, velas en equilibrio con el ambiente. Cada pequeño detalle estaba estratégicamente pensado y elaborado para que todos los suyos, que aquella noche se reunían alrededor de su mesa, fueran felices.
El último toque era la tarjeta personal e intransferible dirigida a cada miembro de su familia junto a su regalo que abrirían al final de la velada.
Las semanas previas, ella disfrutó imaginando cómo sorprender un año más con sus relatos especiales, su intransferible felicitación, su especial deseo para el año que comienza. Sintió una inmensa satisfacción al localizar el objeto que nunca encontraría en los grandes centros comerciales, eran piezas únicas esperando a ser rescatadas en el lugar más recóndito, en una esquina desapercibida, en ese escaparate poco iluminado. Aquellas compras eran su excusa para perderse por calles sinuosas, desconocidas e imaginarse las vidas de sus gentes. Y una vez que encontraba la originalidad que nunca buscaba, sentía tranquilidad, confianza en que, ese paquete pequeño o grande, no podía tener otro dueño que él o ella, siempre personal, siempre intransferible.
Llegaba la noche más esperada, cada uno de ellos apreciaba el esfuerzo y se emocionaba con su nuevo y sorprendente regalo, el que nunca esperaban pero que ansían descubrir entre papel de seda y celofán plateado. Sus caras de sorpresa, la melodía del celofán destripando su singular interior, sus abrazos y su algarabía era la máxima recompensa a su esfuerzo.
La noche se acaba entre cariñosas despedidas a pequeños y a mayores. Con la última salida y la última luz apagada, ella anhela el sosiego del silencio, percibe los ecos de las risas, y es entonces cuando siente el inmenso vacío.
Pero esta vez, no hace desaparecer esos pensamientos con ruidos de vajillas y cristales. Se pregunta la causa de su tristeza, de su vacío.
Tenía todo lo que cualquier persona pudiera desear, familia, amigos, posición, reconocimiento, felicidad.....
Pero ¿Cómo puede ser feliz quién solo sabe hacer felices a otros? Siempre tan preocupada por descubrir la risa del hijo, la caricia del padre, el reconocimiento del amigo, la caricia del amante que olvidó reconocer sus propias necesidades.
Su deseo, se repetía cada año; "Tan solo necesito ser feliz, reír a carcajadas". Pero cómo llegar a obtener el más preciado de los deseos, si no sabía qué le hacía feliz realmente.
Cada final de año - no recordaba desde hacía cuánto - sentía la misma sensación de no existir, esa impotencia, una inexplicable necesidad de huir, de desinflar el globo tan cargado de normas, tan exento de verdades.
Tanto tiempo aparentando reír que olvidó la sensación de ser feliz, no sabía cómo podría reconocerla cuando se presentara. Pensó que nunca recorrió singulares calles, ni entrado en tiendas asombrosas buscando su detalle especial, ni siquiera recordaba añorar algún objeto para ella misma. En tantos años, no codició ninguno de esos caprichos, nunca.
Se sirvió su primer Gin Tonic en solitario, cerró los ojos y nada. No había sentimientos, ni anhelos, ni deseos propios. Estaba vacía. Este fue su primera y personal emoción, angustia, ingravidez.
¿Quién era en realidad? No era nada, ni nadie. Tan solo la hija de..., la mujer de...,la madre de......
Estaba totalmente perdida en la inmensidad de una vida fabricada a medida, era como un escaparate sin fondo, donde te invitan a comprar todo lo que no necesitas, a ser la princesa del cuento, la torre en el tablero o la marioneta de movimientos estáticos y programados.
Del copioso repertorio musical, eligió el CD más escondido, el casi nunca oído. No encendió ninguna vela, tan solo el destello de la chimenea extinguiéndose, como la noche. Se sirvió el segundo Gin Tonic de su vida sin más compañía que su ser. Intentó reconocerse, cerró los ojos y tan solo intuyó aquel momento, percibió sus pensamientos y comenzó a escuchar sus presentimientos, sus más recónditos deseos.
Fue el inicio de una nueva amistad consigo misma, el reconocimiento de no saber qué futuro le esperaba. Fue su bienvenida a una nueva dimensión, la más etérea, la más cercana, la desconocida. Ahora o nunca, era el momento de finalizar una rutina para enfrentarse a su risa, a su amargura, al conocimiento de vivir sinceramente, tal como era.
Y con el alba, por primera vez, abrazó su vida y sonrió de felicidad.

martes 8 de noviembre de 2011

UN PÁLPITO

Aquellos últimos meses, la voz sonaba más fuerte que nunca, era casi constante.
Comenzó susurrando tal o cual cosa:"deberías marcharte de aquí"; "Cuidado con la escarcha"; "coge otro coche"....Frases absurdas, sin ningún sentido. No supo muy bien, en qué momento, a la voz le acompañó una inquietud. En alguna parte de sus pensamientos, los lamentos insistían sin sentido, frases cada vez más abstractas que impregnaban a la atmósfera de un misterio alarmante. No les escuchaba, tan solo les intuía, con recelo: "hay mucho dolor"; "cuidado con la mochila".En esos instantes rechazaba la idea de escuchar a su intuición. Casualidades que se apoderaban de una consciencia inflada como un globo de miedos, oscuras predicciones que tan solo existían en una imaginación desbordante.
La conversación con Adriana no le tranquilizó. Sí, era una gran profesional. Claro, que había tratado casos verdaderamente serios. Por supuesto que confiaba en su buen hacer y en su mejor escuchar. Los años en la facultad de Psicología en Oxford y su mención especial eran una inmejorable carta de presentación. Pero esta vez, su queridísima amiga, colega, su carpe diem, su paño de lágrimas no hizo desaparecer todos los recelos, ni entendió sus sospechas.
Recordó aquella noche. Agonizaban los últimos días de un invierno frío, devastador.A pesar de su muerte anunciada, recordaba su presencia con noches como ésta.
Frente a la chimenea, transcribió cada frase, nombre, número que memorizó. Escuchó el fuego, como si fuera un oráculo. Intentó concentrarse en su calor, en su contoneo, en su crujir. Ningún otro sonido, ni voces, solo permanecía aquella inquietud, una enfermiza necesidad por descubrir aquella algarabía de mensajes que no sabía cómo descifrar. No era inteligente, quizá algo resuelta, avispada, incluso intuitiva, pero ésto, se le escapaba a su entendimiento. Estaba fuera de toda posibilidad, imposible encontrar un sentido, un camino que le sacara del laberinto......

Recordará hasta el fín de sus días aquella mañana escarchada. Eran las 7.10 cuando abandonó el portal, las voces se entrecortaban,cruzó la calle y no las reconoció."dolor, mucho dolor". El primer escalón bajo tierra, no eran suyas las voces, otro peldaño, no eran sus expresiones. Llegó al andén y las voces inconexas,continuaban en su cabeza, llegaban de algún otro lugar y parecían no querer marcharse. El desconocimiento se tornó en inquietud y ésta en temor: "Solo tú podrás evitarlo"; "no entres". "Los números solitarios, los últimos serán los primeros" "Un oscuro pozo, no caigas"."el lugar del 4 es la clave". "llantos".
Debía escuchar aquel griterío comiéndole las entrañas o acabaría tirándose a las vías. De repente, las frases, ensordecedoras,perdiendo fuerza, como si se alejaran. Abrió los ojos y pensó: "Aquí y ahora,algo va a ocurrir". Se paralizó frente al coche, esperando lo peor. El sonido metálico de unas ruedas flirteando sobre hierros, acalló las voces. Dentro del vagón,observó una niña con sus coletas, sentada frente a una mochila que alguien olvidó. Las puertas se cerraron, su cuerpo inmóvil sintió el sonido del timbre y el tren comenzó alejarse, como a cámara lenta, vislumbró el número del coche; 4. Escuchó a una mujer que corría, aunque tarde, al tiempo que hablaba por el móvil;"Lo siento, de verás hija. Tendría que haber quedado contigo en la siguiente estación. Acabo de perder el tren. Sí, cógelo y nos vemos en la oficina. Hasta ahora, cielo".
Su corazón palpitó con más fuerza esperando que algo inesperado ocurriera todavía, pero nada ocurrió. Miró su reloj 7.33. Había perdido su tren, llegaría tarde a la oficina.
Despertó de su catarsis y esperó los 5 minutos que indicaba la pantalla electrónica que pasaría el siguiente comboy. ¡Qué estupidez! sonrió para sus adentros y respiró sacando desde lo más profundo todas sus inquietudes y sus miedos. Silencio en su mente, nada. Tenía una gran imaginación, sin lugar a dudas, debería haberse dedicado a escribir literatura barata. Un goteo de personas iban apareciendo en el andén hasta llenarse de gente. Mientras se perdía en sus pensamientos, también perdió la noción del tiempo, pero sin duda, sobrepasaba los 5 minutos de la pantalla. Miró de nuevo su reloj, 8.45. La hora punta abarrotó de bolsos intransferibles,caras soñolientas, trajes impacientes y móviles parlantes toda la estación. Se escuchó una voz en off;"Señores pasajeros: por avería, todos los recorridos de cercanías quedan cancelados. Una vez subsanada, reactivaremos el servicio a lo largo de la tarde. Autobuses interurbanas les conducirán a sus destinos. Disculpen las molestias".
¡Qué contrariedad! pensó. Ahora tardaría un siglo en llegar al trabajo, tendría que inventar una excusa razonable. El daño ya estaba hecho, de cualquier forma, no llegaría a su hora. Así que, compró el diario de la mañana y entró en la cafetería del barrio. Pidió un desayuno mientras leía las noticias. Todavía no había ojeado la portada cuando comenzó a escuchar sirenas de ambulancia y un par de coches de policía recorriendo vertiginosamente la avenida. "Tan temprano y ya ha habido algún accidente, la gente va como loca, "Pensó sin inmutarse demasiado.
Saboreó el primer sorbo de un oloroso café, de fondo, el replicante sonido de bocinas del SAMUR, escuchó una voz que reconoció de antes, era la mujer que perdió el tren, hablaba de nuevo con el móvil: ¿Sabes si tu hermana ha llegado ya a Atocha?, Cuando hablé con ella, estaba esperando en el pozo, y ahora no me contesta.
Una rutinaria conversación entre una madre y un hijo que no le impidió comenzar a leer, si no fuera por la palabra, el pozo. Sintió un pequeño escalofrío pero,no quiso rememorar la angustia y se dispuso a destripar el periódico, como siempre, por los titulares. En la esquina superior, la fecha....
11 de Marzo del 2004.

lunes 31 de octubre de 2011

LA FUERZA DEL CARIÑO


LA FUERZA DEL CARIÑO

Se despertó sobresaltado, como si una piedra le oprimiera la boca del estómago. Sintió escalofríos y se acurrucó en su cama, fría y solitaria como él.
A través del ventanal, vislumbraba una luna llena entre las ramas más altas del viejo sauce. Incluso el nombre del inmenso árbol formaba parte de su desgracia.
El sauce llorón, con sus ramas alicaídas, desganadas, sin fuerzas para erguirse hacia el cielo, era una estampa de todos los acontecimientos sufridos esos últimos meses.
Estaba desbordado por la impotencia, agotado de tantos lamentos, incapaz de evitar el llanto. Apretó con sus manos las sienes para expulsar todos aquellos recuerdos, cerró los ojos. Intentó vaciar sus pensamientos,deshacerse de ellos como quien se despoja de un abrigo ajado y roto. Tenía que encontrar una salida pronto o su vida se marchitaría sin remedio.
Entonces fue cuando escuchó aquella melodía, suave, penetrante. Sentado en su cama, agudizó sus sentidos. Las ramas del viejo sauce se balanceaban sobre su férreo tronco, sus extremos intentaba estilizarse, como tocando las estrellas. Extendió su mirada al cielo y probó visualizar aquella luz blanca mucho más allá de su mente. Percibió su respiración, primero de una manera pausada, sintió los latidos del corazón cada vez más acompasados, escuchó el aire entrando y saliendo de su cuerpo. Las lágrimas, descendiendo por sus mejillas, como gotas de rocío, empezaron a congelarse al tiempo que su aliento se volvía denso, helado. Tenía la sensación de ser etéreo, tan ligero que se volatilizó. Tan solo intuía su cuerpo. Percibía su respiración, metódicamente acompasada, cada vez más intensa hasta convertirse en un estruendoso sonido de cascadas. Era la gota de rocío que escapó de su mejilla gélida para filtrarse entre aquellas infinitas gotas y saltar al vacío sin miedo a romperse.
Ahora su inmensa fuerza palpitaba en las invisibles entrañas de todo su ser. Conectado con el centro de la tierra y todos sus seres microscópicos, se propulsaba a la constelación más alejada, a un macrouniverso de colores infinitos, deslumbrantes. En su caída libre vivió la inmensidad de formar parte de un todo. Sin extremos, ni límites. Exclusivamente luz, sin tinieblas. En ese instante, en una milésima de segundo comprendió la inmensidad del que regala lo intangible, conoció el valor de la paz, supo que no hay daños colaterales, tan solo autocompasión. Rompió la cadena que le anclaba a un destino que no le correspondía, equilibró su flujo natural y aceptó el más preciado de los tesoros. Extendió su alma y se transformó en energía............


Se despertó sobresaltado. El sauce llorón se mecía al compás del viento. La luna llena iluminaba la habitación con sus destellos plateados. Solo, en la cama, intentó levantarse pero su cuerpo no le respondía, palpó su cabeza y no la encontró, buscó sus manos pero no estaban. Escuchó de nuevo aquella melodía. No era una melodía, era un sollozo, muy apagado, atormentado y fue entonces cuando percibió su olor, vio sus manos, reconoció su cuerpo y sintió su abrazo. Pero abrazaba una almohada vacía, acariciaba unas sábanas deshabitadas, se empapaba con sus lágrimas ahogadas.
De repente recobró escenas, imágenes. Aquel terrible dolor de cabeza, el ruido del parabrisas abriéndose paso entre miles de gotas de lluvia que no le permitían ver más allá del capó. Sintió sus pupilas dilatadas intentando visualizar la carretera, advirtió su respiración fuerte, sus manos oprimiendo el volante, concentrado en lo que vislumbraría tras la densa niebla. Y aquella luz cegadora apareció del vacío, como salida de las tinieblas. Sin previo aviso escuchó la bocina ensordecedora, siguió el chirrido de las ruedas y aquella presión de cristales rotos en su cara y en su cuerpo.
Sobresaltado reconoció su auténtico ser. Su esencia, camuflada en su aliento glacial, expulsado de aquellos labios carnosos y perfectos que tantas veces besó. Intentó abrazarla como lo hacía durante interminables noches de amor. Percibió su soledad y sus miedos, pero ella no podía oír su voz, ni sentir el calor de sus abrazos, ni la pasión de su entrega. Cómo decirla que todas aquellas sensaciones le ayudaron a volar, a encontrar la luz, cómo expresar la gratitud, la esperanza. En ese instante, la luna se coló en la habitación, penetró entre las sábanas y su áurea se reflejó en el espejo. Ella acarició su vientre abombado, turgente y sintió su energía, su presencia y supo que siempre permanecería en cada poro de su alma. Una sonrisa dibujó su cara, la esperanza se reflejó en sus ojos y esta vez él comprendió. Volvió a conectarse con la auténtica naturaleza de la tierra y las inmensidades de los cielos. Fue en ese instante cuando olvidó quien fue para sentir la fuerza de ese amor infinito. Y sintió la entrega de dar sin esperar recibir, aquella que le convirtió en un ser volátil e inmortal buceando en sus nuevas entrañas para volver a ser.

lunes 24 de octubre de 2011

TE ESPERARÉ

Maravillosa letra e increíble música. Os dejo el enlace por si queréis escuchar su directo.

Iguana Tango. Te esperaré.

Hasta el dia en el que ya no tenga miedo,
hasta que no queden libros que leer,
hasta que se junten el cielo y el infierno,
mi niña, yo te esperaré.
Hasta que no queden bares en España,
hasta que nadie se agobie a fin de mes,
hasta el día en que no suene mi guitarra,
cariño yo, te esperaré.
Te esperaré aunque mi cama
lleve tanto tiempo fría,
te esperaré aunque mi alma
esté llena de tiritas,
te esperaré aunque mi gente
crea que no volveré a verte,
Te esperaré...
Hasta que se aburran de hacernos la guerra,
y el sexo haya perdido su poder,
hasta que en el mundo no haya más que una tierra,
mi niña yo te esperaré.
Te esperaré aunque mi cama
lleve tanto tiempo fría,
te esperaré aunque mi alma
esté llena de tiritas,
te esperaré aunque mi gente
crea que no volveré a verte,
Te esperaré...
hasta que la única droga sea amarte,
hasta que mi corazón pueda creer,
hasta que un día oiga el ruido de tus llaves,
te esperaré.
Hasta que la tierra se hunda bajo mis pies
y haya un mar de dudas, yo te esperaré,
y mis besos caduquen y vuelva a nacer
y sufra en tu boca, yo te esperaré.


http://www.youtube.com/watch?v=8jU0GfCfKQ0