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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

miércoles, 30 de mayo de 2012

VEINTINUEVE DE MAYO

Una año más he disfrutado con tus risas, he compartido tu emoción, inspirado con tu paz y me he contagiado de tu esperanza. Ahora tan solo me basta con creer en tí, apoyarme en tu fuerza y en tu dulzura. Continúas creciendo, navegando entre aguas tortuosas y espontáneas, danzando, literalmente, en resbaladizos suelos de madera que te mantienen muy ligada a tu tierra, a tu gente, a tus anhelos. Dentro de tres o cuatro décadas, te imagino con la serenidad de un trabajo perfectamente elaborado y la belleza de las arrugas disipadas en un alma, una vida repleta de experiencias positivas y un corazón abollado por el peso de tantos cariños. En estas décadas, tus maletas se habrán deteriorado de tantos kilómetros recorridos. Letras y melodías danzarán entre tus curvas.Tus ojos brillarán con el reflejo de interminables risas y algún que otro llanto. Y yo, seguiré, donde quiera que esté, sorprendiéndome por haber tenido la inmensa fortuna de compartir cada día de mi vida con un ser único en su especie. Estoy deseando disfrutarte y enorgullecerme con esta canción y otras muchas. MUSE: EXOGENESIS

sábado, 12 de mayo de 2012

CONFESIONES A MI REFLEJO

Un fragmento de mi último relato corto: " el sabor más amargo"........................................................................................................................................................................................................................................................ "El hábito hace al monje". Esto es lo que dicen. Pero yo creo que el hábito te acartona, te mantiene inmóvil, corriendo sin avanzar. Cada día igual que el anterior, a la misma hora, en el mismo sitio, con la misma frase a la llegada, con la misma expresión a la salida. El símil es bastante apropiado, pero añadiría "el hábito hace al monje, de clausura", porque te encierra en un espacio vital, no te permite salir. Es enfermizo acostumbrarte a algo o a alguien, sin otra razón que dejarte llevar. "Mañana será otro día" y te acuestas, y te levantas, y te vuelves a dormir un día y otro... y de repente han pasado más de veinte años y entonces te haces la pregunta del millón, aquella que debiste realizar hace una década. ¿Dónde están mis sueños, mi energía, esas ganas de comerme el mundo? Me miro al espejo, una cara, unos ojos, pero no son mi reflejo; o quizá sí. Esto es lo que soy. No, no te rindas, mira más allá,adéntrate en el fondo de esos ojos azules y recuerda. Me miro al espejo y recuerdo. Recuerdo que sonreía, sonreía por cualquier cosa. Me apasionaba viajar, tenía planes, miles de kilómetros que recorrer, millones de personas con quien mezclarme, culturas y experiencias que palpitaban.Era apasionada, insensata y también, sencillamente simple, porque amaba la vida, me encantaba levantarme cada mañana esperando cosas maravillosas. Porque creía en mi futuro, en un futuro por el que luchar con uñas y dientes. Y me miro al espejo y no encuentro ni un ápice de todo aquello. ¿Dejé de luchar o nunca tomé parte en ninguna batalla?. Las prisas no son buenas, ni la obsesión por esperar lo que no existe y lo peor de todo, ese orgullo que no te permite mirar hacia atrás y reconocer tus errores. A pesar de pedir perdón tantas veces, sin pudor, sin orgullo, nunca reconocí el más importante. No quise admitir que no era él, nunca fue él, a pesar de intentarlo un día y un semana y dos décadas, nunca será él. Me miro al espejo, intento bucear en el ayer y lo encuentro porque ¿él existió realmente? Hace tanto tiempo le dejé marchar, que quizá solo sea un espejismo, un personaje en mi mundo onírico, un flotador creado por mi fantasía para sentirme viva. Miro en el espejo, exploro ese reflejo, entreveo una imagen enmascarada con promesas infundadas, siempre imaginando, siempre esperando.Esperando que comprenda lo que necesito y aguantando mientras llega ese momento. Pero el momento se aleja cada día más, la impotencia se torna en angustia que crece como una ola y arrastra todo lo que encuentra a su paso, ahogándome y ahogándonos. Ahora, saco pecho y me miro al espejo. No puedo esperar más, no puedo seguir soñando, ni imaginando. Si ya no ha sucedido, no va a pasar. No más salas de espera, ni más deterioro.Se acabaron sus delirios de grandeza y mis esperanzas en un futuro. Suena el gong, ahora o nunca, un solo corazón, un futuro incierto, una elección. Me miro al espejo, está empañado, no quiere dejarme ver mas allá. Pero ahora sé que solo hay un camino, una esperanza. todavía hay tiempo para
volver a sonreír........y ser feliz.