
Las palabras no se las lleva el viento, sino que viajan a través de él. Agitadas y despiertas, pululan por espacios abiertos e infinitos, a veces envueltas en simples brisas, a veces empujadas por torbellinos, hasta alcanzar mentes despiertas.
Pero no siempre parecen salir del corazón. En su planear, aparentemente arbitrario, despiertan imaginaciones nutridas de sentimientos, algunos irreflexivos e inconexos que manipulan decisiones y justifican emblemas. Así las palabras se transforman en herramientas mortales que exaltan apologías racistas y envidias insalubres.
Y en raras ocasiones se produce el milagro de la inspiración y nacen los poetas apolíneos, las melodías más embriagadoras, la dulzura de un pensamiento que arranca de cuajo esa lágrima o esa carcajada, en definitiva, palabras que te hacen sentir, que te ayudan a pensar, que te despiertan a la vida.
Y éstas, las que llegan hasta las entrañas, las que despabilan almas congeladas y cautivan corazones insensibles son las que interactúan a la vez que se repelen entre sí, creando una estructura cristalina, un paseo por las nubes para brotar como entes que las convierten en suyas conformando la fantasía del que escribe y la imaginación del que lee.
Así, las palabras merodean errantes en la interperie de los tiempos, posándose como abejas, de mente en mente, hasta encontrar su espacio vital y perpetuo porque hay un destino para cada palabra y para cada soñador.
Comentarios
Me encantas!!!
Un fuerte abrazo!!! :)
¡Qué suerte que ahora voy a poderte leer mucho más porque sólo vas a poder leer y escribir! No te voy a dejar levantarte de la cama.
Te quiero mami
BENDITA INSPIRACION!!!
UN BESAZO
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