IKTSUARPOK Y 28 BESOS

Los esquimales más orientales de Canadá, se comunican con  una lengua ancestral llamada inuit. En esta lengua, cada palabra expresa un sentimiento, sensaciones que no se pueden expresar con palabras.
 "Iktsuarpok" refleja el estado anímico que se encuentra en algún lugar entre la impaciencia y la anticipación.
Hay mucho de tu reflejo en esta palabra inuit. Yo llamaría a Tu Esencia, Iktsuarpok, sobre todo en estos últimos años,  tan original y difícil de pronunciar como de ser. Tal como yo te siento en mi corazón, eres una tabla de colores intensos y círculos concéntricos tatuados en la quilla, surfeando entre dos interminables y espontáneas olas. Aparecen de la nada y, de repente pillas la cresta de  la espuma y, tras descansar en una calma inapreciable, giras  360 grados, anticipándote  a la siguiente. Estás en un inconstante equilibrio, ese que te lleva a salir y entrar una y otra vez, a nadar con el alma, hacia el horizonte, ese que nunca pierdes de vista. Y como no podía ser de otra manera, en cada nueva elevación descubres algo nuevo y único, buscando siempre la siguiente marea que te acerca,  un poco más, a esas corrientes sólo por tí reconocidas. Aguas y brazadas que te llevan directamente a esos mundos exclusivamente tuyos. Mundos de creatividad,  inspiración e imaginación, de colores y sabores, de aromas y paisajes, de entrañas y sentimientos. Y así, ola a ola , cresta a cresta, traspasas esa línea de flotación que tan bien tú conoces y sin pasar por planetas intermedios, llegas a tu orilla. Ahora te toca disfrutar de este inaccesible paisaje, bañar tus 28 años con historias infinitas e  inmarcesibles y realizar todas las aventuras  que vas a imaginar de aquí hasta el infinito… y más allá.
                                                          ¡Bienvenido a Marte!










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