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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

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y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

lunes, 4 de enero de 2016

CABALGATA REYES MAGOS, Mágica, inmortal.

A raíz de la noche de Reyes Magos el próximo 5 de Enero en Madrid, en la que la alcaldía de la capital manifiesta organizar una cabalgata "menos religiosa", sentí la curiosidad de buscar en la Biblia algún pasaje relacionado con este acontecimiento. Encontré en el evangelio de San Mateo un versículo denominado " La adoración de los Magos", que adjunto a esta humilde opinión que paso a exponer.

A las personas que organizan estos festejos, no se les debería olvidar que, quieran o no, La Cabalagata de los Reyes Magos es, además de una tradición mágica y plagada de fantasía para los niños, por encima de todo, un acontecimiento religioso representado en la Biblia.
Si algunos de estos "eruditos" que parecen saber de todo, por simple curiosidad hubieran leído el pasaje, encontrarían, como lo he hecho yo sin ser practicante, el paralelismo absoluto en la manifestación de las cabalgatas. El camino a Belén, la luz de la estrella que guía, los regalos que portan a cada niño Jesús representados en la inocencia de nuestros pequeños.
Así que, concejales de festejos, tenientes de Alcaldía y Alcaldesa, dejen de interpretar las tradiciones. Dejen de justificar con que hay que involucrar a todos los niños de todas las religiones. Cada doctrina tiene su ritual y cada fervoroso creyente la respeta. Hagan lo mismo. Les guste o no La Navidad es la interpretación durante 2016 años de la venida del niño Jesús a la tierra para la comunidad cristiana. No tiene otro sentido. Respeten la adoración de nuestros reyes magos como son, personajes biblícos.
Si quieren inventar una fiesta más laica, organicen otro festejo en cualquiera de los 364 días restantes del año y no se excusen en la inocencia de los niños para tergiversar y manipular la noche de Reyes, por favor, no nos la toquen.
Nuestros niños, los que viven aquí, aunque hayan nacido en otras culturas, no tienen rechazo a una Cabalagata llena de luz y fantasía. Los no creyentes la vivirán como una fiesta mágica, llena de color y melodías. Los niños que conocen la historia, creerán a pies juntillas, que estos Reyes Magos, un año más, son aquellos inmortales que llevaron oro, incienso y Mirra al portal de Belén y dormirán, ansiosos, imaginando tres camellos con sus tres pajes, que viajan directamente desde un portal guardado por una mula y un buey, para dejar en sus casas sus regalos, como lo hicieron en el pesebre.
Este año alguna madre tendrá que inventar una historia cuando su hijo de 5 años, al ver una Reina Maga, le pregunté:
" Mama, ¿ y esa señora que se ha colado en las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar quién es? "...


Para los que, como yo, no conocen la Biblia, os dejo el pasaje al que hago referencia.

Según el evangelio de San Mateo (versículo 1 al 12 del capítulo 2)

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

Jesús nació en Belén de Judea cuando gobernaba el rey Herodes. Y he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, preguntando:
- ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque al ver su estrella en el oriente, hemos venido para adorarle.
Cuando el rey Herodes oyó ésto, se turbó, y toda Jerusalén con él.
Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Ellos le dijeron:
- En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta. Y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los gobernadores de Judá. Porque de tí saldrá un guiador que pastoreará a mi pueblo, Israel.
Entonces Herodes, llamó en secreto a los magos, e indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo:
- Vayan, y averigüen con diligencia acerca del niño; y cuando lo hallen, háganmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría.
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.