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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

sábado, 18 de enero de 2014

MIEDOS








Convivimos con nuestros miedos, con nuestras indecisiones.
Con el temor de confesar los cambios impredecibles e irremediables de nuestro esencia.
Y nos cansamos de permanecer.
Más es posible aceptar estas vacilaciones como la prolongación del cambiante mundo en el que amanacemos cada día.
La naturaleza es imperecedera, es un incesante devenir. La mañana no exite sin noche.No disfrutaríamos de la luz sino experimentaramos la oscuridad. Ni sabemos amar sin aprender a odiar. Las estaciones se superponen, como los impulsos. Se solapan unas a otras como una melodía constante y antojadiza. Perdiendo la verguenza, aparecen los primeros brotes que presagian el esplendor de la primavera y los campos se inundan de olores, colores que contagian sus sensuales ansias de renovación. Nosotros, impertéritos, nadamos contra corriente, aferrándonos al suelo.Desoímos la esencia que nos hace formar parte de este milagro que es la vida. Nuevos ciclos no implican principios, ni finales. El agua se evapora para volver a ser. El gusano es crisálida y también mariposa, el huevo se convierte en águila y el llanto se torna en risa. Somos parte de este mundo en constante movimiento, versátil, cambiante. Sobrevivimos, cambiamos de pareceres, de amigos, de sentimientos. Nuestra naturaleza se transforma irremediablemente desde el momento en que nacemos hasta el último aliento. Ahora gorda, ahora delgada. Me corto el pelo y luego lo alargo. Eres lo que más me da la gana, lo que no quiero perderme, lo que me hace reír. Después, lo que ya no quiero, lo que me para, lo que me hace llorar. Nuestras angustias como los deseos pasan. Unas veces regresan, otras se pierden, más nunca permanecen inertes.Hasta la roca se erosiona con el azote del mar. ¿Y nos empeñamos en ser más que la roca?.
El amor, como la rosa de los vientos, navega en círculos, a veces huracanados, otros como suave brisa y el vínculo se debilita hasta disiparse. Consumimos toda nuestra energía permaneciendo.
Alguien me dijo que la fortaleza reside en la propia debilidad. En dejarse llevar, volver a empezar,caer y levantarse, recuperar las ganas. Tan solo seremos libres cuando no tengamos nada más que perder. Sin miedo a cerrar los ojos, aceptaremos nuestros corazones y las almas cambiantes serán las que nos definan. Seguiremos nuestros instintos, ese pellizco en el estómago, ese salir de allí y la sombra que nos horroriza se perderá entre las telarañas de nuestras verguenzas.


¡Y la vida es tan corta! ¿No merece la pena cambiar con ella?


4 comentarios:

Inma_Luna dijo...

Me has echo sentir tanta verdad, en tan bellas letras, que no sé ni como decirte nada.
Solo me sale que eres muy grande.
Me alegro tanto de que nos hayamos cruzados.
Besos amiga mia

EL Diario de Ely dijo...

Gracias a tí Inma por estar aquí. Un besazo enorme

San Carbajo dijo...

Cuánta música hay en estas palabras. Muy a cuento de esta entrada, te dejo una gran frase de Cuchk Palahniuk: "Nunca sabes cuan fuerte eres hasta que ser fuerte es la única opción que tienes. Y cuando esto sucede, eres intocable".

Besos de hija (L)(L)

Oski dijo...

Supongo que lo importante es aceptar que las cosas cambian, creo que hay que intentar no hundirse en cada cambio aprendiendo a aceptarlo y tratando de navegar por él de la mejor forma.

Abrazos