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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

jueves, 12 de abril de 2012

NO TE RINDAS

Los incondicionales de Benedetti, reconocerán el final de este cuento. Apreciarán quizá, algunos cambios en sus rimas, que aunque casi inapreciables, se adaptan a la historia y recrean el estado de ánimo de su narradora.
Espero que perdonéis este atrevimiento.
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Recordar quien fue, sentir lo que estuvo a punto de vivir, llorar por lo que no luchó, pensar en cómo retomar su vida. Aquella purificadora lluvia, insistente, interminable, caía con fuerza, empapaba cada poro de su piel, desinfectaba sus miedos, limpiaba su impotencia. Todos sus sentidos se centraban en atravesar la densa niebla, en resistir, en superar la tormenta. Cerró los ojos y se sometió a su intuición.
Recordó cómo llegó hasta allí. Nunca escuchó sus premoniciones. Incluso cuando sus presentimientos se tornaban en realidades, eludía su responsabilidad y mientras su vida se llenaba de culpables, desfiguraba sus recuerdos hasta no reconocerlos, cubría las heridas con apósitos para que no olieran a derrota.
Pero aquel invierno llegó acompañado de tormentas sin fin. Hasta que el cielo, incapaz de abrirse paso en la angosta oscuridad, fue devorado por la niebla. Su hogar, en otros tiempos encalado y luminoso, se tornó gris. Sin primavera, sus flores dejaron de brotar para pudrirse en aguas encharcadas y el mismo invierno se ahogaba bajo las aguas tormentosas. Pero cuando la tragedia parecía inevitable, ella premonitoriamente, visualizó la salida. Se impregnó de un halo de esperanza. Y quiso sobrevivir. Se dejó arrastrar por el caudal implacable, aprovechó su potencia para esquivar la niebla y llegó al océano.
Ella sabe que existe un velero anclado en el puerto. Ahora el viento arrecia, el cielo es azul, el mar está tranquilo, como su balsa. Es capaz de vislumbrar la tierra. En el horizonte, cada vez menos lejano, reconoce la embarcación. Tan solo debe mantener el rumbo, no perder la perspectiva.
Y así, con los ojos fijos en su objetivo y las manos firmes en el timón, alcanzó su tierra prometida. Por fin el aire, limpio y puro, empapaba su alma de paz. Desplegó las velas del barco, encontró el punto de equilibrio y se dejó llevar por la corriente, hacia cualquier lugar, lejos de tierra firme. Quizá a otra vida. La fuerza del viento, impulsó al velero con una vigorosa energía y por primera vez escuchó un soplo de brisa marina, entonar su poesía y sonrió orgullosa porque en aquellas frases susurradas, reconoció sus anhelos tanto tiempo dormidos y supo que nunca más, nadie capitanearía su nuevo hogar.......


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque aún hay tiempo.


8 comentarios:

Ladrón de Guevara dijo...

Sin duda, a veces es envidiable esa manera de encarar las adversidades.

Me gustó mucho el cuento y la licencia de los versos.

Cuídate.

ely dijo...

Ladrón de Guevara,gracias por tus comentarios.Un fuerte abrazo.

Soraya dijo...

Me encantó Ely!! y me recordó mucho a una canción de Luis Fonsi: "No me doy por vencido". Nunca hay que dejarse vencer, siempre agarrar fuerte el timón y luchar por lo que uno creé y desea. La recompensa está al final del camino. Un abrazo amiga!!

Tropiezos y trapecios dijo...

¿Cómo no se te va a perdonar si escribes maravillas de este tipo? Hasta Benedetti te aplaudiría si todavía estuviera entre nosotros.

No hay que rendirse nunca, ni aunque estemos de barro hasta el cuello, porque siempre hay paz en el horizonte. La fuerza siempre reside en uno aunque a veces se esconda muy mucho.

¿He de notar cierta mejoría en tu estado de ánimo? ;-) ojalá no sean ilusiones mías y sea una realidad.

Un abrazo grande.

ely dijo...

La verdad es que siempre que llueve escampa y mi imaginación, me lleva a los lugares que necesito para salir de otros mas reales y menos agradables. Soy muy positiva y vosotros me ayudáis muchísimo. Mil gracias.

Piscis dijo...

La canción mas bonita del mundo...

Azul dijo...

Precioso... por cierto, me pediste una canción, y en mi blog la tienes... ;) un abrazo

ely dijo...

gracias azul