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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

EL PASO DE LOS AÑOS

Estaba frente al espejo,indagando entre las penumbras del cristal y no conseguía reconocer el reflejo. Quizas el brillo de sus ojos o su mirada perdida y serena vislumbraba un insignificante rescoldo de lo que existió.
El paso de los años es impertérrito.No sabe de sentimientos, ni de nostalgias, es impasible ante el cruel discurrir del tiempo. Sus huellas sobre el asfalto conforman una estela de surcos, hendiduras de risas y llantos, estrias de pasiones y decepciones, rastros de su andadura por noches desiertas y dias vacíos.
Entre tantas huellas del pasado, reconoce en aquella insignificante mirada la ilusión por la vida, el cariño de los suyos, el olor a hogar, la nostalgia de una canción de cuna y aquella imperceptible muestra de felicidad, crece desmesuradamente hasta iluminar su rostro, evitando las penumbras de la imagen reflejada en el espejo tan solo hacía un instante.
La luz es poderosa y aparece en cualquier ínfimo rescolodo del alma. Rescatar un recuerdo dichoso era recobrar la jovialidad tan escondida en su corazón, un guiño a la vida.
El transcurrir del tiempo no reconoce arrugas ni patas de gallo, no sabe del valor de sus horas ni tiene la habilidad de comenzar donde se perdió la esperanza en el futuro.El libre albedrío era su voluntad de sentir el presente sin añorar el pasado.
Y los años se suceden inevitablemente, enternecedores tiempos suceden a momentos trágicos que se solapan con errores que irremediablemente hubo que cometer y una vez más evoca la pasión de los jóvenes años, la confianza en conseguir sus propósitos. No eran solo experiencias también nostalgias y fragilidades. Demasiadas pérdidas,más fracasos de los que pensó y un "de mayor quería ser" muy alejado de la realidad.
Ahora hay que seguir adelante, pero no de cualquier manera, no mirando hacia atrás, no pensando en lo que pudo ocurrir y nunca pasó.
22 años vividos, llorados, reidos, amados, frustrados, cantados, emocionados, unidos, disfrutados. Nueva etapa, más vivencias, una segunda juventud la más importante,la que nace desde el corazón, aquella que llega acompañada de la experiencia, la erudita que diferencia lo bueno de lo malo, lo importante de lo trivial, la verdad de la mentira.
Sus ojos volvieron a reir frente al mismo espejo, pero su expresión había ganado en confianza y perdido en añoranzas. La lucidez madura y serena le devolvió la ilusión por luchar, la plenitud de los años que quedaban por vivir suavizó las huellas de su piel y por vez primera comprendió que hoy comenzaba una vida nueva, nuevas energías, perspectivas maravillosas y un futuro esperanzador.
Se maquilló, vistió sus ropas más sensuales, se subió en los tacones de 12 cm y más atractiva que 22 años atrás, se concedió una segunda oportunidad ganado así, la batalla al paso del tiempo. Felicidades por ser feliz.

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