Seguidores

EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

jueves, 21 de julio de 2016

SIN MIEDO A CAER


Frente al espejo no comprendía cómo pudo convivir con ella tantos años. Su expresión, su cara, su manera de encarar la vida...
¿Cómo tardó tanto tiempo en ver la descarnada realidad? Intentaba recordar si hubo algún punto de inflexión, un detonante que les separara tanto. Pero nunca fue consciente de la diferencia abismal que les mantenía unidas. Si una quería arrancar, la otra frenaba. Si paseaba una, trotaba la otra. Si quería ayunar, la otra atiborrarse. Si una necesitaba exponerse al sol de la mañana, la otra esconderse. Nunca existió un término medio. Una proponía y la otra disponía. El carácter dominante prevalecía siempre a la imaginación.
- "¡Qué maravilloso sería si…!" - Imaginaba una.
- "Espera una mejor ocasión. Mejor no arriesgar".- Disponía la otra.
Las dudas y los miedos,  siempre presentes en la  historia de la humanidad, han sido utilizadas por los controladores de mentes para dirigir cuerpos asustados y mentes mutiladas de libre albedrío. Los indolentes establecían reglas que mantenían impertérritos a sus fieles seguidores, autómatas, sin tiempo que gastar, olvidando que alguna vez  creyeron en sí mismos. Y ella formaba parte de esa casta. Y una, siempre se dejó llevar. Escuchó y aceptó. Las incógnitas y los temores a lo desconocido, quedaron escritas en el cuaderno de los olvidos. Subrayado con tinta roja todo aquello que pudo hacer, con tinta verde  lo que pudo ser, con azul todo aquello que solía imaginar. Y aquellas hojas se cerraron a cal y canto. Hasta hoy.
Aquella mañana tuvo un sueño tan nítido, que tuvo que pellizcarse cuando despertó. Y en aquellas páginas, impregnadas con desterrados sueños, escribió un nuevo párrafo:
- “Nunca más renunciaré a mis sueños. No consentiré más condicionales, esos que  nunca serán presentes,  ni pasados, ni futuros, porque los quizás, incluso los probables, mueren sin nacer”.
Frente al espejo, la otra se oscurecía con la llegada del alba. Recordando las veces que había retrocedido al primer paso, sin llegar ni siquiera a entrar, comenzó a vestirse de guerrera. Los ojos de quien le había controlado, se cerraban y la que, durante media vida, salió por la puerta de incendios para no dar explicaciones, sutilmente, tomaba fuerza. Las excusas para justificar a los demás todo lo que ella le imponía, perdieron fuerza.
Ella tuvo EL SUEÑO donde el río crecía para desembocar en el inmenso océano y convertirse en marea. La vida se compone de instantes infinitos que te recomponen el espíritu. La vida son pálpitos y espasmos. Es reír y llorar de emoción. Es amar hasta agonizar. Es levantarte por la mañana y entregarte en cuerpo y alma. Es intuir y seguir tus premoniciones. Es creer y luchar. Es levantarse temblando de terror y caminar.
Aquel sueño derrotó a esa otra personalidad que la encarcelaba. No era importante quién era el artífice de aquel despertar de los sentidos. Lo importante, era su nueva actitud y su forma de encarar los problemas. Con un lápiz de labios de color rojo, tachó con un "X" , su reflejo y en un lateral del espejo escribió: “Estás muerta y enterrada”.
Dejó de temer a la derrota y esto significó el  final de la que siempre controló su indecisión.
Por última vez  se despidió del cristal que siempre reflejó su otra imagen  y fue cuando ella comenzó a ser.
Se soltó la melena, se calzó los zapatos de tacón y con una expresión poderosa y seductora rompió el espejo en mil pedazos.