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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

viernes, 20 de marzo de 2015

ESENCIA

Aunque nunca lo supo, siempre tuvo alas, pero se atrofiaron de no utilizarlas.
Se redujeron a casi nada. A dos minúsculos bultos en esa espalda, tan cansada de llevar la mochila siempre a cuestas.

Muy de vez en cuando, en lo más profundo de su alma, intuía el aleteo de quién se resiste a su propia naturaleza, sentía un cosquilleo en las entrañas, escuchaba una melodía de trinos y entonces, melancólica, elevaba la mirada hacia el cielo. Y quizá por casualidad o por pura metamorfosis, allá arriba, siempre encontraba un azul tan cristalino, como sus ojos, tan claro como su sonrisa, tan despejado como sus sueños.

Nadie le enseñó el lenguaje de esos sueños. Por eso, obedecía las voces terrenales que le obligaban a aferrarse al suelo que no le pertenecía. Las obligaciones enterraban y amordazaban cada uno de sus improvisaciones. Y la mochila se llenaba más y más de "no quieros" y " no puedos", encorvando su vida y destruyendo su esperanza.

Pero un día, igual que ayer, probablemente idéntico a mañana, descargó uno de los "no puedo" y notó como su cuerpo se enderezaba un milímetro. Volvió a descargar otro de los " no quiero" que tanto le pesaban y sintió un escalofrío. Las prominencias de su espalda se agitaban como dos cascabeles mecidos por el aire. Aquella nueva sensación le gustó y continuó descargando otro y otro, hasta que la mochila, como un resorte, salió despedida.

Un momento........¿y ese ruido de .........aleteos? ¿Y ese aire fresco con aroma de mar?

Asustada, temblorosa, resistía reconocerse a sí misma. Sin poderlo controlar comenzaba a elevarse del suelo pero se agarraba con uñas y dientes al olmo centenario y, como sus raíces, apretaba las plantas de los pies con tanta fuerza que las oquedales, le causaban un dolor casi insoportable. Pero el aleteo seguía permaneciendo y la brisa continuaba perfumando el lugar.

Sintió entonces aquellas manos dulces, tiernas, cariñosas, que limpiando sus heridas, decía:
-"Asume tu nueva naturaleza. Acéptalo. Y cuando lo hagas, podrás ser libre. Y la libertad es poder. Y el poder te dará la fuerza necesaria para confesar que siempre fuiste pájaro".
Por primera vez reconoció sus alas, escondió sus plantas, lamió sus heridas, y ya no pudo evitar levantar el vuelo.

Descubrió que en el firmamento no existen límites, que el cielo es infinito, que se puede lo que uno quiere, que se vive lo que uno sueña.
Sonrió con esa mirada que sólo poseen los que han entregado su vida para que otros vivan la suya.

Y sus alas brillaron .....
Y se convirtió en estrella....





Inspirado en las tortugas que nunca supieron, eran gorriones.

sábado, 14 de marzo de 2015

HORIZONTES

¿Puedes ver el horizonte?
¿Por qué no te quitas esa gafas de sol?
Siente este maravilloso día desde aquí arriba, claro, luminoso.
Observa la línea azulada ¿No distingues la perspectiva que yo percibo?
¡Qué extraño! Nuestras miradas se dirigen hacia la misma dirección pero nuestros confines son tan distintos. Quizá sea algo más que vista cansada. Quizá la opacidad de esas lentes que nunca te quitas no te permitan ver mi lejanía, mi cielo azul, ni mi espacio amplio y nítido.
¿No te parece triste? Estamos tan juntos pero tan desmembrados.
Tus manos palpan la tierra húmeda mientras las mías abrazan el aire. Tus piernas, impertérritas,custodian esa tierra de nadie, un territorio sin dueño. Mis pies, en cambio, intentan dibujar soles y estrellas, convertirse en alas, avivando los rescoldos del fuego. El que agitó tantas noches de verano y abrigó muchas mañanas invernales. El que hoy es ceniza.
Si pudieras recobrar la sensualidad, si llevaras algo más que mi soledad.
Parece no existir más percepción que el sabor y el olor de este lugar, el movimiento de las hojas, tan altas y asentadas en sus troncos maternales y milenarios. Miles de petirrojos, susurrando a gritos. Tan pequeños de tamaño, tan altos de miras. ¿Escuchas a sus polluelos? La algarabía de sus cantos, recién estrenados, impregnan de melodías el bosque. Me elevo con su vuelo ágil, conciso, ilimitado que se pierde en el horizonte. Ese horizonte descubierto, el que yo miro, hacia el que me dirijo. En cambio, en el tuyo se lee con mayúsculas un " NON PLUS ULTRA"
Por última vez te lo pido. Cierra los ojos y confía en los míos. Borrón y vida nueva. Déjate llevar con el alma y el corazón para adentrarte en mi dimensión, un lugar donde el cielo y la tierra son uno y no hay vencedores ni vencidos. Donde el silencio grita amor y sientes ese universo infinito y eterno que sobrevive a la Apocalipsis y a las revelaciones de los iluminados. En este espacio tan mío, sólo necesito compartir esperanza, sonrisas, imaginación, fantasía y repartir el calor de una única estrella.