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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

jueves, 26 de diciembre de 2013

PENSAMIENTOS MÍOS




Siempre hay un motivo para emocionar, no tiene que ser un día especial, no estás obligado a vivir un acontecimiento. La ocasión eres tú, tu manera de afrontar tu vida, de levantarte cada mañana y creer en tí, mirarte en el espejo y aceptarte tal y como eres, esforzarte por ser mejor persona, por gustarte cada día más, por dentro y por fuera, por querer tu vida, reírte de lo que te ha tocado vivir, emocianarte con cualquier nimiedad, un pájaro, un paisaje, un claro de luna, una sonrisa, unos ojos llenos de dulzura, una confidencia.....disfrutar de esa ópera, esa canción, una letra con muchos recuerdos, sentimientos olvidados.
Necesitar llorar de emoción, imaginar aquel viaje maravilloso, pero también asentar los pies en la tierra, bajar de esa estrella y luchar por tus sueños , porque éstos, sueños son y tan sólo vivirán en tu imaginación.
Por tanto, hay que ser valiente para viajar a esa luna, amasar una fortuna de quimeras y aterrizar con ellas en la tierra convirtiéndolas en realidades. Necesitas creer en ti mismo, en tus valores, en tus capacidades, no te dejes infravalorar con buenos propósitos, nadie es irreemplazable, es hora de que comiences a volar solo, a desarrollar tus ambiciones.
Ansiar las quimeras es deshacer el camino andado y nadar en aguas turbulentas para llegar a un remanso de paz. Codiciar una esperanza es aspirar un deseo y convertirlo en tu presente, luchar para aceptarlo, trabajar duro para vivirlo.
Que nadie te cuente cómo sentir, cómo pensar. Que nadie te imponga sus principios. Que nadie te obligue a pelear en sus guerras, encañonar sus armas, vivir sus vidas, anhelar sus esperanzas.
El amor verdadero es incondicional, surrealista, sin pies ni cabeza.
La pasión es el conocimiento de la esencia del otro, es abnegación, entrega, locura, rabia, llanto, impotencia, solidaridad, sentimiento incontrolado, desapego y respeto por la parcela privada de cada uno.
El cariño es confianza, respeto a ese trocito de corazón personal e intransferible, en el que solo tiene cabida uno mismo.
Confundimos amar apasionadamente con encarcelar los sentimientos, y esta desorientación no deja fluir nuestros anhelos mas profundos. Solemos capturar las vidas de los que amamos y hacerlas nuestras.
Pero este sentimiento no es amor, es simplemente posesión de otra vida, dependencia de otro cuerpo.
El amor verdadero es desapego, es desear con todas tus fuerzas y por encima del sentimiento, permitir volar.
Es liberar los sentimientos y con total naturalidad, hacerlos tuyos.
Un abrazo espontáneo, una caricia atrevida y que el libre albedrío conduzca a dos voluntades a encontrar un solo cauce. Sin ataduras, sin fisuras, sin presunciones, sin distancias. No existen envidias por quién da mas y quién recibe menos. No hay más listos ni más tontos. Ni existen celos, ni venganza.
Cuando seas capaz de renunciar a una vida. Cuando tu última motivación sea tu felicidad y busques y encuentres a ese espíritu que esperas hace tantos sueños, ten cuidado. Que no sea demasiado tarde.Anda. Da el primer paso y continúa sin parar, sin mirar atrás. Es preferible vivir un encuentro, que encontraros en un paraíso invisible sin calor, ni aromas, ni suspiros, ni pasiones, ni desencantos.Sin duda, yo elegiría ese pacto sin firmar, vivir y equivocarme que soñar sin sentir.


martes, 24 de diciembre de 2013

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD.????




En estas fechas, la mente humana te gasta malas pasadas.
Inconscientemente, nos imbuimos de un espíritu navideño que, casi siempre, suele proceder de aspectos más comerciales que puramente espirituales. Y cada año que finaliza hago la misma reflexión. No voy a volver a caer en estereotipos programados por los grandes almacenes, ni voy a enviar mil mensajes jocosos o demasiados melosos. Y siempre repito en lo más profundo de mi interior, no voy a sentirme triste por lo que no puedo tener, ni a quién no puedo disfrutar, no voy a llorar recordando pasadas fiestas, no voy a sentir impotencia, ni voy a expresar sentimientos que otros quieren sentir en estos días.
Al fin y al cabo, no es más que una fecha en el calendario, es llenar la casa de adornos navideños, es comer por obligación y beber por necesidad. No es más que compartir otro día más con tu gente pero esta vez con villancicos populares o extranjeros en las melodías de fondo.
Y aún así, a pesar de proponerlo cada año. ¿Qué tendrán estos días para que me sienta llena de ternura? A pesar de no caer en la tentación de los regalos innecesarios, y este año ni siquiera en la del árbol de Navidad, siento un espíritu que nada tiene que ver con la tradición o el dejarse llevar. Es más bien un sentimiento, una luz que se enciende muy dentro de mi, y calienta mi imaginación y mi alma. Es un querer vivir de otra manera, ser mejor persona, hacer cosas distintas, reflexionar sobre mi pasado y lucha por mi futuro. Es hablar con los que ya no están presentes y que siempre me acompañan. Ponerme en el lugar de los que están peor que yo, esperar que la vida me tratará mejor la próxima vez. Es entender la sonrisas de mis hijos y transmitir a la piedra que apreto con fuerza entre mis manos, todos mis pensamientos y mi esperanza en que algo mejor está por llegar.
Y en realidad este año, solo un belen que me recuerda el motivo de la Navidad. Porque tres nacimientos serán siempre para mí,motivo de celebración.