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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

lunes, 28 de enero de 2013

¿TE ATREVES A SOÑAR?



Cada uno de nosotros necesitamos encontrar nuestra autenticidad, sin prejuicios ni barreras emocionales.
Los que siempre han estado, seguirán ahí. Los que parecían que estaban, se quedarán atrás.
Cuando he visto este vídeo he pensado en tantos como nosotros:

Para los que tenemos sueños y los compartimos,
Para los que imaginamos y emprendemos una idea,
Para los que soñamos despiertos y nunca dormimos sin soñar,
Para los que creemos en otra forma de comenzar,
Para los que pensamos que el fracaso es no intentarlo,
Para los que tenemos miedo pero nos superamos,
Para los que todavía nos emocionamos con pequeñas cosas,
Para los que creemos en la gente,
Para los que nos enriquecemos con la amistad,
Para los que disfrutamos de una noche de luna llena,
Para los que creemos que nunca es demasiado tarde.
Para los de "sin prisa pero sin pausa".......
Para los que temblamos con un cruce de miradas,
Para los que bailamos hasta el amanecer,
Para los que viajamos con nuestra imaginación,
Para los que valoramos un abrazo y un permanecer en los momentos oscuros,
Para todos vosotros...........Nunca perdáis el rumbo, porque pase lo que pase, seréis auténticos.
Gracias por estar siempre ahí.

sábado, 5 de enero de 2013

LA BÚSQUEDA INSACIABLE DE LO DESCONOCIDO

Con sol,frío, lluvia o nieve, todos los viernes del año, caminaba despacio, vagando entre los viandantes, tratantes de ganado y lugareños comerciando con sus cosechas de verduras y frutas. Y cada viernes, se mezclaba entre la gente, se empapaba con sus olores, observaba la algarabía de los mercados ambulantes y las sonrisas de las mujeres y hombres ultimando sus compras, sintiendo tal empatía con sus semejantes que sucumbía a sus estados de ánimos, unos eufóricos, otros neuróticos, muchos condenados a la monotonía y algunos asqueados de la vida. Algunas veces robaba alguna sonrisa furtiva que le conducía a la mayor de las ternuras o encontraba una mirada que le transportaba a un mundo de sueños inalcanzables y maravillosos. Pero la impresión era fugaz, como una gota de agua en un océano, como una brizna de arena en un desierto. Y aunque siempre pasaba desapercibido, cada viernes, se encontraba más acompañado allì,que en cualquier otro lugar. Apreciaba los olores a especias que tanto le recordaban a su hogar, se deleitaba observando los tenderetes llenos de color y de flores, el calor del ganado y las vidas de tanta gente pululando por doquier en busca de cosas inservibles. Cachivaches, cuyo único fin es el capricho de poseer algo banal y tan insustancial, como el caminar sin destino por aquellas angostas calles. Permanecía revoloteando, apurando desesperadamente hasta la última mirada que le condujera a otros pensamientos, hasta que las calles se vaciaban y el eco de las pisadas del último buhonero se perdían entre el susurro del viento. Entonces escuchaba la voz del silencio, el murmullo del mar, el graznido de las gaviotas y volvía a su acantilado,deleitando con sigilo cada una de las experiencias que había sentido, imaginando ser él o ella,volviendo a renacer en cada nuevo pensamiento,esperando la llegada del próximo viernes. Durante los seis días siguientes recorrería los senderos y se cruzaría con algún ermitaño o trashumante. Seis días imbuido en sus especulaciones, las mismas que le llevaron a esta situación.El alquimista más respetado. Su reputación traspasó el gran océano púrpura y desde allende del horizonte, llegaron chamanes y sultanes para aprender su ciencia esotérica.Decían que había descubierto el secreto de la piedra filosofal. Algún tiempo atrás le gustaba pensar que descubrió la transmutación de la materia y experimentar su ciencia, pasar desapercibido y encontrar la paz en el planeo del ave, o la sensación
de libertad bajo las aguas. Pero los días sucedieron a los meses y éstos a los años y el alquimista se perdió bajo la nebulosa de sus nuevas vidas. Ahora sus huesos sienten el frío del silencio y no son capaces de encontrar al hombre. Necesita sencilla y fervientemente ser oído y escuchado y por eso valora más que mil panaceas universales, la complicidad de una mirada que mantenga viva su esperanza. La luz que le convierta en visible, el momento furtivo, en el que pueda ser visto otra vez y escuchar el sonido de su nombre.