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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

sábado, 27 de octubre de 2012

LA ELECCIÓN

La melodía de los pájaros, ilumina el claro del bosque. La brisa, como un tintineo de cascabeles, serpentea entre los árboles. Olores a menta, jazmín y lilas evocan los pasajes màs felices de su niñez. Pero no es el momento de recordar, ni de anclarse en el pasado. Ahora no se puede parar y continuar acomodado en aquel valle, encaramado y protegido entre las montañas. Hay que avanzar, dejar atrás las melodías, los olores y los colores que tanto le han acompañado. Hay que caminar hacia delante, hay que cruzar el puente. Dicen, que al otro lado le esperan sus sueños, aletargados hasta ahora en este valle.Cuentan, que el momento mas difícil, es justo a mitad del recorrido, donde no escuchas ya los trinos de los pájaros, ni sientes los olores, ni percibes el aire serpenteando entre los árboles. En ese momento, te inmoviliza el miedo a lo desconocido. La soledad y el pánico a equivocarse penetran en cada poro de su piel. Aparece un deseo incontrolable de desandar el camino.Es en este crucial instante, cuando uno se pregunta ¿cómo quiero mi futuro? vuelve la vista hacia el valle,tan escondido como seguro. De nuevo echa la vista hacia delante, observa el final del recorrido y es consciente que si retorna a su lugar de confort y seguridad, vivirá siempre con una quimera que se inflará hasta que el globo de ilusiones y esperanzas explote, sin saber nunca, si todo aquello estaba tras el recodo de aquel puente. Probablemente, allí esté su futuro, y comienza a caminar y cada pensamiento positivo es un canto a la esperanza, es otro paso, otro y otro....Dicen que según avanzas el miedo desaparece, ahora el eco de los pájaros es màs nítido. Cada inapreciable avance es una abertura hacia el sueño tornàndose en una realidad, es la motivación por conseguir lo imposible. Y por primera vez, en medio de aquella senda de madera y piedras, comienzas a imaginar que no hay nada inalcanzable. Y siente la fuerza de creer en uno mismo y los cortos pasos del inicio se convierten ahora en zancadas, cada vez mas grandes, mas seguras y aquel sueño, ahora, lo puede tocar con sus manos, lo siente entre sus dedos. Un momento, una mirada, una canción, una sonrisa o un llanto, una palabra de ánimo, un beso pasional,un abrazo, todo se reduce a cargar la mochila de sentimientos auténticos. Sin apenas darse cuenta, ha llegado al final del puente y un reflejo de luz ilumina el recodo. Es entonces cuando recuerda aquella frase y aquellos ojos tiernos y màgicos: " Las cosas más bellas no se ven, no se tocan, tan sólo se sienten en el corazón, se recuerdan y se añoran a través del tiempo. Y estas pequeñas cosas, a veces nimias, a veces casi intangibles te otorgarán la fuerza necesaria para cambiar". Y Con este último pensamiento fluyendo por sus venas, dobló el recodo.

lunes, 15 de octubre de 2012

VOLVER A EMPEZAR

La entrada de aquella enigmàtica casa era impresionante. En ella, había una gran fuente blanca sostenida por una columna de mármol. Los grifos tenían forma de serpiente con la boca entreabierta. En el gran salón, además de sus inmensos ventanales, destacaba una hermosa chimenea de piedra en la que chapoteaban infinitas llamas de mágicos colores. En el lado opuesto, tan solo un piano de cola, cuyas teclas tocaban, sin pianista alguno, una maravillosa melodía. Del techo, colgaban luces que, iluminaban como si fueran estrellas, toda la habitación, creando un ambiente agradable y misterioso. El sonido de sus pasos parecían tararear al compás de aquellas notas. En la parte posterior de la casa estaba el jardín con un gran surtidor que echaba aguya al cielo y caía en cascada. Todo ello estaba cubierto de césped muy fino y y diminutas flores de millones de colores. Cada vez que pisaba aquel suelo, las florecillas desprendían un aroma embriagador que le recordaba su niñez, sentía los cálidos abrazos de su madre y oía la algarabía y los juegos de sus hermanos. Pensaba que despertaría y se encontraría de nuevo en el ajado vagón del tren que le alejaba de aquella maldita ciudad, aquel lugar que tan solo le había ocasionado desgracias y tristezas. Cerró sus ojos una y otra vez, pero la visión siempre era la misma. Aquella casa, estaba realmente allí. ¿Perseguía fantasmas de su futuro o la vida le regalaba una segunda oportunidad? Las dos opciones eran irracionales pero, tal vez allí encontraría la respuesta. Ahora se dejaría llevar, no era importante cómo, ni cuàndo, tan sólo necesitaba saber dónde. Sus pensamientos le condujeron hacia una portezuela desvencijada, que rompía con la esencia del lugar. Pero algo le decía que detràs de aquella puerta encontraría un nuevo principio, volver a empezar. El corazón palpitaba muy deprisa cuando sujetó con fuerza y manos temblorosas, el viejo picaporte. Lo giró muy despacio. La cegadora luz le impidió vislumbrar el exterior pero pájarillos multicolores irrumpieron en el jardín y una brisa con aromas a azar inundó el lugar.