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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

sábado, 29 de septiembre de 2012

IMPOSIBLE

Uno era agua, el otro aceite. Uno día, el otro noche. Uno soñaba cómo vivir, el otro vivía para después soñar. Uno respiraba la noche y desaparecía al alba. El otro se desvanecía con el primer haz de la luna para perfilarse en los rayos de la mañana. Ella corría, él meditaba. Y, a pesar de todo, sus cuerpos se encendían, tan solo con sentirse, con anhelarse, con imaginarse como sería si ella no fuera óleo y pudiera zambullirse en sus aguas. Si la noche sucumbiera al día, si el día se disipara en la noche...... Y , de repente, ocurrió. Una milésima de segundo, en la que el rayo de sol se fundió con el polvo de estrellas y se miraron por primera vez,descubrieron sus cuerpos humanos por fin. Ella reconoció la desafiante mirada del águila y él los inconfundibles ojos verdes del felino. Sus mentes y sus almas no habían sufrido cambio alguno y desafiaron a los límites de la naturaleza, se fundieron en un abrazo, en una caricia, fueron un solo cuerpo.Y esa fracción de segundo fue para ellos toda una vida. El crepúsculo se consumió en el fulgor de la mañana, como sus cuerpos.Se desvaneció la magia y el abrazo se convirtió en alas obligándole a volar lejos de ella. Mientras, los tristes ojos femeninos, observaban, como los primeros rayos de luz, le apartaban de su cuerpo y le robaban su aroma. Un día más deambularía cerca de las montañas, seguiría su graznido y su rastro hasta la puesta de sol, soñando con la magia de otro instante. Pero la noche despertó sin despedirse de la mañana y ahora ya, pantera, pudo vislumbrar por un segundo, el planeo del hombre. Una noche más, el tacto suave de aquellas poderosas manos, acariciaron la piel del felino, antes de perderse en la frondosidad del bosque. Dos miradas buscando la mísma luna, luchando contra un imposible, esperando compartir una vida entera en tan solo un instante.