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EL RINCÓN DE BENEDETTI.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

martes, 25 de octubre de 2011

TE ESPERARÉ

Maravillosa letra e increíble música. Os dejo el enlace por si queréis escuchar su directo.

Iguana Tango. Te esperaré.

Hasta el dia en el que ya no tenga miedo,
hasta que no queden libros que leer,
hasta que se junten el cielo y el infierno,
mi niña, yo te esperaré.
Hasta que no queden bares en España,
hasta que nadie se agobie a fin de mes,
hasta el día en que no suene mi guitarra,
cariño yo, te esperaré.
Te esperaré aunque mi cama
lleve tanto tiempo fría,
te esperaré aunque mi alma
esté llena de tiritas,
te esperaré aunque mi gente
crea que no volveré a verte,
Te esperaré...
Hasta que se aburran de hacernos la guerra,
y el sexo haya perdido su poder,
hasta que en el mundo no haya más que una tierra,
mi niña yo te esperaré.
Te esperaré aunque mi cama
lleve tanto tiempo fría,
te esperaré aunque mi alma
esté llena de tiritas,
te esperaré aunque mi gente
crea que no volveré a verte,
Te esperaré...
hasta que la única droga sea amarte,
hasta que mi corazón pueda creer,
hasta que un día oiga el ruido de tus llaves,
te esperaré.
Hasta que la tierra se hunda bajo mis pies
y haya un mar de dudas, yo te esperaré,
y mis besos caduquen y vuelva a nacer
y sufra en tu boca, yo te esperaré.


http://www.youtube.com/watch?v=8jU0GfCfKQ0

viernes, 14 de octubre de 2011

TIEMPO MUERTO


Con sus ojos empapados en el ayer, comenzaba a intuir que la vida no solo era su encorsetado mundo, no solo amuralladas mañanas, monótonas melodías. Sentía la necesidad de abrir las ventanas al nítido cielo que tan solo percibía entre la penumbra. De nuevo sintió la tentación de esconder sus sentimientos en la reducida habitación donde habitaban sus miedos pero aquella mañana descubrió que era capaz de caminar por sus sueños, que podía extender sus alas y, sin vértigo a la caída, planear sobre estelas de vapor. Nunca olvidará el primer rayo de luz que atravesó su cara, ni la sinceridad de aquellas palabras que ahora cobraban sentido estallando como un explosión de luz y esperanza en su mente:

Creo firmemente que la verdadera vida, aquella que tan solo se vive una vez, no está marcada por lo que nos gusta o nos disgusta, ni tan siquiera por aquellas pequeñas cosas que te recuerdan quién eres, ni por los acontecimientos que te hacen reír a carcajadas o llorar desconsoladamente, incluso con impotencia.
El cambio definitivo de una vida lo marca un momento, un pálpito, un instante único, interminable, que se graba en la memoria alterando nuestra nostalgia por lo que pudo ser y lo que realmente fue. Y es, en ese instante de soledad, de añoranza y desesperación, en el que miras hacia delante e, inconscientemente, eliges. En ese inapreciable momento, decides seguir caminando o pasear por el filo del abismo. Escoges ser tu misma o vivir la vida del otro. Prefieres cambiar de movimiento o permanecer inamovible. Y aunque esta reflexión te acompañe con cada pensamiento, quizá parezca que ya no puedes más, quizá busques otras respuestas distintas a las que conoces. Pero desde la primera pisada, sobrecogedora, insoportable, eres consciente de las consecuencias de sus decisiones, escondes tu angustia y aceptas la soledad a la que te condena, sin recelo, sin desconfianza. Una resignada apariencia crea tus silencios, soportables algunas veces, solitarios otras. Instintivamente un halo de seguridades mutantes, almas cómplices y miedos compartidos, crean una energía nueva, propia. Comienza la metamorfosis, todavía no se vislumbra si la transformación será de uno o de dos, pero la realidad es que, aquel instante, aunque inapreciable, es ya imparable, deslumbrante. Te deja sentir cada nueva pulsación, te impulsa a seguir las señales, a perseverar en el rastro, a continuar hacia delante. Ahora el desfiladero no es tan vertiginoso porque en tu lento caminar, experimentas un cambio, percibes una vereda de olores, intuyes una estela de colores, melodías nuevas y antiguas que se abren paso hasta la calidez del sol que entibia tu incesante despertar. Ya no puedes parar, el olor a tierra mojada es reemplazado por esencias de vainilla y lavanda. Sonríes y abres tus entrañas para recuperar aquella felicidad que perdiste con el primer pálpito. Quizá él continúe a tu lado, quizá deambule buscando tu rastro, tal vez descanse en un meandro del camino. De cualquier forma, nunca olvides que todos los protagonistas pueden permanecer o no, excepto Tú.
Mientras esperas no desesperes, abraza aquel instante único, enamórate de ese viento furtivo, inevitable, tan natural como es respirar. Y cuando sea capaz de recordar la pasión de enlazarse en los entresijos de tu alma, cuando la agonía de su incongruencia ahogen los latidos de su corazón, cuando sus silencios retumben en su alma hasta dejarle sordo, recobrará la cordura y, como ya ocurrió en otros tiempos pasados y futuros, piel sobre piel, mente y corazón, seguridad y confianza se fundirán en un solo pensamiento.
Y será lo que siempre fue.